Romería de Virgen de El Cisne la más grande del país

Loja.- La aparición de la Virgen del Cisne data del 12 de octubre de 1594. Conozca cuál era su nombre en sus inicios y sus primeros milagros.

La romería de la Virgen del Cisne es la más grande del país, pues se estima que en ella participan más de 500 mil personas provenientes de distintos puntos del Ecuador, sur de Colombia y norte de Perú, que del 17 al 20 de agosto acompañan a la imagen en su largo recorrido desde El Cisne hasta su morada temporal, la Catedral de Loja, hasta el 1 de noviembre, que nuevamente emprende retorno a su Santuario.

Recorrido tradicional

La venerada Virgen María hace su primer descanso en la parroquia de San Pedro de la Bendita, cantón Catamayo, donde permanece hasta el 18 de agosto, para luego emprender su caminata por segundo día consecutivo con destino a la cabecera cantonal de Catamayo, y en su tramo final iniciarlo el 20 del mismo mes a la ciudad de Loja.

El último tramo comprende 33 kilómetros que son recorridos desde Catamayo a Loja, por la vía principal que conecta a estas ciudades, y luego realizar una primera parada, en el sector Villonaco, donde se oficia una misa campal, para inmediatamente cubrir los últimos kilómetros; en el sector Belén es la penúltima parada.

En el redondel Isidro Ayora, en las inmediaciones de la terminal terrestre, el alto mando Militar de la Séptima Brigada de Infantería Loja, rinde homenaje a la Virgen, que ostenta el grado de Generala del Ejército Ecuatoriano. En este lugar recibe saludos del Obispo de Loja, Walter Heras.

Datos históricos

La aparición de la Virgen del Cisne data del 12 de octubre de 1594. En sus primeros años se encontraba dentro de una pequeña capilla que con el paso de los años se convirtió en una iglesia de características modestas, hasta que se construyó en forma definitiva la actual basílica de la Virgen, que se precia de ser una de las mejores del Sur del Ecuador.

La historia cuenta que en el año 1594 se produjo una prolongada sequía que azotó a los pequeños poblados de esta provincia, originando hambre y desesperación, situación que empeoró por la presencia de las plagas que consumían las pocas provisiones que servían para la alimentación de los habitantes de estos poblados.

En estas condiciones extremas, a los habitantes de ese entonces se les ocurrió levantar un templo pequeño para venerar a María Madre de Dios, luego de lo cual se produjo el milagro de la lluvia que derramó sobre los fértiles campos lojanos como signo de bendición que se recuerda hasta hoy.

Por orden de las máximas autoridades de la Real Audiencia de Quito, se mandó a incendiar la capilla, para que luego los franciscanos empezaran la construcción del santuario y lo concluyeran después de 34 años.

Evangelización, un pretexto

Con la conquista española, se dio las llamadas reducciones, que consistían en obligar a los indígenas a bajar de los montes para establecerse en poblados, para facilitar la evangelización; pero la evangelización era solo un pretexto para obligarlos a trabajar en las minas de oro y en los campos en provecho de los conquistadores. Esta actitud fue rechazada por los indígenas y fueron obligados a huir a las alturas, en este caso, al Monte Chayalama, más tarde conocido como El Cisne.

Este lugar, posiblemente fue un refugio de los indígenas para librarse de la esclavitud española, el mismo que con el paso de los años se volvió árido e imposible para vivir, por la sequía y la aridez de sus tierras. Cuando los indígenas se aprestaban dejar las tierras se le aparece la Santísima Virgen a una pastora y le dijo que le construyera allí un templo, pues ella los habría de asistir para que no volviesen a tener hambre.

Emprenden viaje a Quito

Inmediatamente comenzaron a caer las lluvias, se reverdecieron los campos y los habitantes de esa comarca recibieron muchos favores. Los indígenas salieron a la ciudad de Quito en busca de una imagen de tan bella señora, donde tomaron contacto con el escultor Diego de Robles, quien les ofreció tallar una imagen similar a la de nuestra Señora de Guadalupe, imagen que se encuentra hasta la actualidad en el Santuario, conocida como la Virgen Vivita de El Cisne.

La imagen es tallada en cedro, vestida en madera, sin niño, con el pasar de los años le colocaron el niño en sus brazos y la estacionaron con joyas y vestidos preciosos. Al inicio se la conocía como la virgen de Guadalupe de El Cisne.

Simón Bolívar decreta la feria de Loja

El 28 de julio de 1824, el Libertador Simón Bolívar, en su calidad de presidente de la Gran Colombia, dictó un decreto estableciendo en Loja, la fiesta del 8 de septiembre, disponiendo que la imagen sea trasladada todos los años con toda pompa a la ciudad.

En 1930, por Decreto, fue coronada canónicamente la Santísima Virgen del Cisne, con una preciosa corona de oro, trabajada por el orfebre azuayo San Martín. Es de destacar que la pequeña imagen de la Virgen mide 66 centímetros y fue esculpida en un viejo cedro entregado por los pobladores a Diego de Robles, quien plasmó en el madero la divina imagen con enormes ojos y triste mirada; el cabello negro y la piel bronceada.

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