(Redacción Lindon Sanmartín Rodríguez).- El complejo de seguridad del líder supremo del régimen iraní, Alí Jamenei, sufrió graves daños tras la operación militar conjunta lanzada por Estados Unidos y Israel contra objetivos estratégicos en Irán.
La ofensiva, ejecutada este sábado, tenía como blancos a altos funcionarios del régimen, entre ellos Jamenei. Columnas de humo negro se elevaron sobre Teherán, particularmente en el distrito de Pasteur, donde se ubica la residencia oficial del líder supremo, que habría sido alcanzada según imágenes satelitales difundidas por medios internacionales.
El diario estadounidense The New York Times publicó fotografías tomadas por la empresa Airbus que muestran una densa columna de humo y severos daños estructurales en el complejo, utilizado tanto como residencia de Jamenei como sede para reuniones con altos funcionarios del Estado iraní.
Medios israelíes señalaron que Jamenei y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, figuraban entre los objetivos del ataque, citando fuentes oficiales. No obstante, medios estatales iraníes informaron que Pezeshkian, el canciller Abbas Araghchi y los comandantes del Ejército se encontraban en buen estado de salud.
Declaraciones desde Washington y Jerusalén
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró en un mensaje en video que la operación busca “reducir a nada” la marina iraní y “eliminar amenazas inminentes” provenientes del régimen.
“Vamos a destruir sus misiles. Vamos a reducir a la nada su Marina”, afirmó, subrayando que el objetivo central es proteger al pueblo estadounidense frente a riesgos inmediatos.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó la participación de su país en la ofensiva. En un mensaje publicado en X, señaló que la operación conjunta pretende “eliminar la amenaza existencial que plantea el régimen terrorista de Irán”.
Escalada regional
El ataque marca un punto crítico en la creciente tensión entre Washington, Jerusalén y Teherán, en medio de advertencias internacionales sobre el riesgo de una escalada que podría extenderse a toda la región de Oriente Medio.
Las imágenes satelitales y las declaraciones oficiales consolidan el impacto simbólico y estratégico del ataque contra el corazón del poder político iraní, mientras la comunidad internacional sigue de cerca las posibles represalias y consecuencias diplomáticas.

