Quito. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- En un movimiento estratégico que redefine el tablero de la defensa continental, Ecuador suma apoyo internacional tras una reunión histórica de Jefes de Defensa en Washington D.C.
El encuentro, que congregó a 34 naciones del Hemisferio Occidental, marca un hito: es la primera vez que se aplica el nuevo enfoque de la Estrategia de Seguridad de los Estados Unidos, posicionando a la región como la máxima prioridad estratégica para el combate a amenazas globales.
Liderazgo ecuatoriano en la agenda hemisférica
La participación de Ecuador en este foro no es casual. Desde la declaratoria de conflicto armado no internacional, el país ha pasado de ser un observador a un actor protagónico en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Grae. Henry Delgado, representó al Estado ecuatoriano, manteniendo diálogos de alto nivel con el General John D. Caine, comandante del Comando Sur y del Comando Norte de los Estados Unidos. Esta alianza ratifica que la crisis de seguridad interna de Ecuador es hoy una prioridad en la agenda de defensa de Washington.
Ejes estratégicos de la cooperación internacional
La cumbre se centró en tres pilares que buscan blindar las fronteras ecuatorianas y regionales:
Alineación Estratégica: Sintonía con las nuevas políticas de Seguridad Nacional de EE. UU.
Ofensiva Transnacional: Mecanismos conjuntos para desarticular las finanzas y logística del crimen organizado.
Conciencia Multidominio: Mejora del control tecnológico y operativo en los límites fronterizos terrestres, marítimos y aéreos.
«La seguridad del Ecuador se defiende en territorio, pero se consolida en estos espacios donde se comparten capacidades y se construye una respuesta conjunta«, señalaron las autoridades militares tras el encuentro.
Un nuevo blindaje institucional
Desde un enfoque analítico e institucional, este respaldo internacional de 34 naciones otorga a Ecuador una capa de legitimidad y recursos técnicos esenciales. La transición hacia una visión de «seguridad regional compartida» permite que las Fuerzas Armadas accedan a inteligencia avanzada y entrenamiento especializado.
Este gesto de cooperación no solo busca pacificar las calles ecuatorianas, sino también enviar un mensaje de estabilidad a los mercados internacionales y organismos multilaterales: Ecuador no está solo en su lucha por la soberanía y la paz ciudadana.


