Washington. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar al menos 5.000 soldados estadounidenses desplegados en Alemania en un plazo de entre seis y doce meses ha generado preocupación e incertidumbre entre los principales mandos de la OTAN.
Según diversas fuentes cercanas a la alianza atlántica, el anuncio realizado por el Pentágono tomó por sorpresa a altos cargos militares y políticos, quienes no fueron informados previamente sobre la medida.
La falta de coordinación ha abierto interrogantes sobre aspectos logísticos fundamentales, como el origen de las tropas que serán retiradas, el cronograma exacto de repliegue y el impacto que tendrá sobre la capacidad operativa y disuasiva de la OTAN en Europa.
La incertidumbre aumentó luego de que Trump afirmara que la reducción será “mucho mayor” a los 5.000 efectivos inicialmente anunciados, aunque sin ofrecer detalles sobre el alcance definitivo de la medida ni sobre su calendario de ejecución.
Fuentes consultadas por medios internacionales señalaron que Washington no ha especificado si la retirada afectará unidades rotativas, escuadrones aéreos o brigadas permanentes.
El exembajador estadounidense ante la OTAN, Ivo Daalder, cuestionó duramente la ausencia de detalles técnicos, señalando que la cifra anunciada parece carecer de una planificación estratégica clara.
Aunque analistas militares consideran que una reducción de este tamaño no alteraría de forma inmediata la postura defensiva europea, sí advierten que el procedimiento debió ser coordinado con los aliados.
En las capitales europeas existía la expectativa de que cualquier ajuste en la presencia militar estadounidense se desarrollaría mediante consultas previas, con una estrategia ordenada y transparente.
Diversas fuentes apuntan a que la decisión podría estar relacionada con recientes tensiones políticas entre Trump y el canciller alemán Frederic Merz, luego de declaraciones críticas del líder europeo sobre la estrategia estadounidense en conflictos internacionales.
La Casa Blanca también ha expresado malestar con varios aliados europeos por negarse a respaldar posiciones impulsadas por Washington en escenarios internacionales recientes.
Desde la OTAN, la oficina del secretario general Mark Rutte indicó que se mantiene contacto con Estados Unidos para conocer los detalles de la medida.
La alianza señaló además que esta situación evidencia la necesidad de que Europa incremente su inversión en defensa y asuma una mayor responsabilidad en materia de seguridad compartida.
Actualmente, más de 36.000 militares estadounidenses permanecen desplegados en Alemania, en una presencia considerada estratégica tanto para la defensa europea como para la proyección global de Estados Unidos.
Expertos advierten que una reducción abrupta podría afectar intereses geopolíticos estadounidenses y debilitar señales de cohesión dentro de la OTAN.

