Zúrich.- (Por. JAIME RODRÍGUEZ Enviado especial Diario EL MUNDO.es).- Cristiano Ronaldo es lágrimas de oro. Cinco años después, el portugués ha vuelto a ser proclamado el mejor fútbolista del mundo, título que viaja engarzado al ansiado Balón de Oro.
Lo recibió transido de emoción, con la voz entrecortada y las lágrimas derramándose por su rostro. Tras varias ediciones quedando a la zaga de Leo Messi, en esta ocasión la estrella del Real Madrid ha impuesto su músculo.
Sólo él ha podido parar al astro argentino, ganador del galardón desde 2009.
Los 69 goles y su espectacular forma de terminar 2013, arrastrando a Portugal al Mundial de Brasil, le han servido para derrotar a Messi y Frank Ribéry, el representante del mejor equipo de la pasada temporada, ese multiganador Bayern de Múnich. Ronaldo toca la cima otra vez, esta vez sin decepciones ni sorpresas. Triunfó el mejor del año.
Cristiano devuelve así el Balón de Oro al Real Madrid, tomando directamente el relevo de Alfredo di Stéfano. Aunque hubo otros jugadores que en los últimos años recogieron el prestigioso premio vestidos de blanco (Luis Figo, Ronaldo Nazario y Fabio Cannavaro), el mito argentino fue el último en acumular los méritos con la camiseta merengue.
Al resto se les premió su rendimiento con su anterior club, caso de Figo, o con la selección -el delantero brasileño y el capitán italiano, sendos campeones del mundo-. Ahora el Balón de Oro es blanco de verdadera ley.
El goleador luso recibe así el reconocimiento a su extraordinario momento de forma, decisivo casi siempre y con una actitud dentro y fuera del terreno de juego mucho más madura.
En pocos meses se ha convertido en el jugador mejor pagado del mundo, gracias a la renovación de su contrato con el Madrid hasta 2018 (16 millones de euros limpios por temporada), y ha vuelto a conquistar el Balón de Oro, un premio de sabor único para él.
En Zúrich, desde primera hora de la mañana se daba por ganador a Cristiano, que llegó a mediodía acompañado por su familia y representantes del Real Madrid, con Florentino Pérez al frente.
Descansó en su habitación del Grand Hyatt, comió ligero y se marchó a la rueda de prensa previa de los aspirantes. Llegó tarde Leo Messi, mientras los otros dos candidatos aguardaban en la zona VIP. Después se desearon suerte.
El madridista tendrá poco tiempo para celebraciones. El champán lo tomará en el avión de vuelta a España, con Carlo Ancelotti esperándole para entrenar a primera hora. El miércoles la Copa le lleva a Pamplona. En El Sadar estrenará su nuevo cetro mundial.

