(AFP).- Al menos cuatro personas fueron detenidas este sábado por policías antimotines cuando decenas de nicaragüenses intentaban protestar en una avenida de la capital, un día después de que el gobierno se comprometiera a respetar el derecho ciudadano a la manifestación, observó un fotógrafo de AFP.
Las capturas se produjeron cuando más de 150 manifestantes que se encontraban concentrados en el parque del céntrico centro comercial Metrocentro trataron de salir a marchar sobre una avenida adyacente.
En ese momento, cientos de antimotines armados que custodiaban la zona obligaron a los manifestantes a retroceder, en medio de forcejeos en los que resultaron detenidas al menos cuatro personas.
En tanto, el privado Canal 10 de Televisión informó que la policía agredió a dos periodistas de ese medio que se encontraban en el lugar cubriendo la protesta.
La Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), que agrupa a numerosos movimientos de oposición, había convocado para la tarde de este sábado a una «sentada nacional», una forma de protesta en la que varios opositores se reúnen en un punto a cantar el himno y demandar la liberación de los detenidos por participar en las protestas.
Ante el anuncio, la policía se movilizó al centro de Managua y realizó patrullajes de vigilancia a bordo de camionetas y motocicletas por las calles del este de la ciudad.
El viernes, el gobierno de Daniel Ortega se comprometió en la mesa de diálogo con la oposición a restituir varios derechos ciudadanos, entre ellos el de concentración y manifestación.
Estos derechos están contemplados en la constitución, pero habían sido restringidos por la policía el año pasado para contener las manifestaciones que estallaron en abril contra el gobierno.
El acuerdo fue alcanzado en el diálogo que el gobierno y la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) llevan a cabo desde el 27 de febrero para buscar una solución a la crisis del país.
La situación en Nicaragua se deterioró tras las manifestaciones antigubernamentales de abril pasado, que dejaron al menos 325 muertos, cientos de detenidos y más de 50.000 exiliados.

