Quito.- (Andes).- Alrededor de 240 millones personas en el mundo padecen infecciones crónicas ocasionadas por el virus de la hepatitis B y unos 150 millones de personas por el virus de la hepatitis C.
Kléver Castillo, médico general, explica que la hepatitis es la hinchazón e inflamación del hígado ocasionada por una infección viral del hígado. Los virus de la hepatitis A, B, C, D y E pueden causar infección e inflamación grave y crónica del hígado, que a su vez puede dar lugar a cirrosis y cáncer del hígado.
La hepatitis es causada por células inmunitarias en el cuerpo que atacan el hígado y causan hepatitis por virus (como las hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos, por daño hepático por alcohol, hongos venenosos u otros tóxicos.
La enfermedad hepática también se produce por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística o la hemocromatosis, una afección que consiste en tener demasiado hierro en el cuerpo (el exceso de hierro se deposita en el hígado).
Aunque a veces es asintomática o presenta pocos síntomas, la infección aguda puede manifestar ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, cansancio intenso, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
Como medidas de prevención para la hepatitis A (más benigna) y B lo que el profesional de la salud recomienda es la vacunación. La vacuna contra la hepatitis B es el principal pilar de la prevención de esa enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que una vacunación completa induce anticuerpos que alcanzan concentraciones protectoras en más del 95% de los lactantes, niños y adultos jóvenes. La protección dura al menos 20 años y posiblemente persiste toda la vida.
La vacuna tiene una notable seguridad y eficacia. Desde 1982 se han administrado más de mil millones de dosis. En muchos países en los que entre un 8% y un 15% de los niños se infectaban de forma crónica con el virus de la hepatitis B, la vacunación redujo las tasas de infección crónica entre los niños vacunados a menos del 1%.
Para reducir el riesgo de contagiar o contraer la hepatitis A, una persona debe lavarse bien las manos después de ir al baño y cuando entre en contacto con la sangre, las heces u otros fluidos corporales de una persona infectada. Asimismo debe evite los alimentos y el agua que no estén limpios.
Para prevenir la propagación de la hepatitis B y C de una persona a otra es necesario evitar el compartir artículos personales tales como cuchillas de afeitar o cepillos de dientes. También es necesario mantener relaciones sexuales con protección.
De igual forma no se debe compartir agujas para inyectarse u otros equipos que estén en contacto con fluidos corporales. También debe tomar precauciones al hacerse tatuajes y perforaciones corporales (piercing).
El 28 de julio de cada año, la OMS conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis. Para 2013, la campaña hará hincapié en concientizar e informar sobre esta enfermedad que es una amenaza sanitaria en gran parte del mundo.

