Por Pablo Sanmartín Rodríguez
Director de Expresión Politika
El Gobierno de Ecuador, a través de la Cancillería, ha emitido un comunicado oficializando el cierre de la frontera por el cantón Macará, por seguridad nacional, una medida que restringe el tránsito internacional a únicamente dos puntos de control: Rumichaca, en la frontera con Colombia, y Huaquillas, con Perú. La disposición, vigente desde el 24 de diciembre, busca un control más estricto de la movilidad humana y el combate al crimen organizado transnacional.
La medida implica la suspensión de pasos fronterizos alternos o que no cuenten con la infraestructura adecuada para un control binacional eficiente, como es el caso de Macará, cuyo Centro de Atención Fronteriza nunca llegó a funcionar plenamente.
La frase clave en el comunicado es: «La medida responde a razones de seguridad nacional». Expertos analizan esta declaración en el marco de la seguridad regional, vinculándola directamente con el manejo de la migración irregular y forzosa que afecta a varios países de América del Sur.
Articulación Regional y Reacciones:
La decisión ecuatoriana, oportunamente comunicada a los gobiernos de Colombia y Perú, ha encontrado eco en la agenda regional. La Cancillería peruana emitió su propio comunicado, aceptando la medida y expresando su disposición a «reforzar de manera conjunta el combate contra la delincuencia organizada transnacional y el control de la migración irregular».
Se especula que esta acción podría estar coordinada con políticas más estrictas que se avecinan en Chile, tras la reciente visita del presidente electo de ese país, José Antonio Kast, a Ecuador.
Kast ha manifestado una postura firme contra la migración ilegal, sugiriendo un plan de retorno masivo que requeriría la colaboración y el cierre de accesos en países de tránsito como Ecuador y Perú.
Combate Asimétrico a Amenazas Transnacionales:
El endurecimiento de los controles fronterizos busca forzar a los ciudadanos a utilizar únicamente las rutas legales, que exigen documentación en regla. El objetivo es filtrar a aquellas personas que evaden los puntos de control para ocultar antecedentes penales o realizar actividades ilícitas.
Las autoridades ecuatorianas y peruanas califican estas acciones como medidas «asimétricas» necesarias para enfrentar amenazas que, según analistas, fueron anticipadas por pronunciamientos políticos previos en la región, donde se advertía sobre la infiltración de elementos de inseguridad bajo un manto de crisis humanitaria.
El cierre fronteras por seguridad nacional se mantendrá vigente y podría intensificarse en las próximas horas, afectando el «diario vivir» de los ciudadanos de la región, pero reforzando la seguridad interna de los países involucrados.


