(Diario LA HORA).- La entrevista fue pactada para las 12:30 y Guillermo Lasso está esperando puntual en el lobby del Swissotel, en Quito. Viste zapatos de cuero, pantalón semiformal, camisa y chompa ‘rompevientos’ negra. Hace frío. Antes de iniciar el diálogo, un empleado del hotel se acerca y dice que no puede haber entrevista sin autorización. Lasso responde: “¿Qué vamos a estar esperando? Vamos a conversar caminando en la calle, que ahí no nos piden autorización.
Durante casi 15 minutos, unos le quedan viendo mal, otros le abrazan, muchos le desean suerte. El conductor de un vehículo le saluda y le hace la seña de que quiere firmar. “Ahí está una firma más para la consulta”, dice Lasso y sonríe. Con La Hora habló sobre su campaña para recoger firmas. Cree que aún no es una batalla perdida a pesar del pronunciamiento de la Corte Constitucional.
La Corte ya dijo que son enmiendas y no reformas. ¿No son patadas de ahogado las que está dando?
No. Defender la democracia y la libertad y tratar de encausar el sentimiento de los ecuatorianos, que mayoritariamente quieren una consulta, no son patadas de ahogado.
¿Pero hasta dónde podrá realmente llegar?
Yo estoy obedeciendo al interés de esos ecuatorianos, para que esto no se resuelva en la Asamblea Nacional, de espaldas al pueblo ecuatoriano.
Yo no estoy de acuerdo con la reelección indefinida, ilimitada e inmediata, pero tengo que reconocer que esa decisión la tiene que tomar el pueblo. ¿Qué pasará? Bueno, será lo que el soberano decida.
Pero en la práctica, dadas las circunstancias, ¿es una causa que llegará a algún lado?
Voy a poner el contraste: ¿qué alternativa hay? ¿Cruzarnos de brazos? ¿Sentarnos en la vereda del camino y ver pasar el cadáver de la democracia? No, pues hay que luchar. Un líder político tiene que asumir los riesgos.
El Alcalde de Quito dijo que está de acuerdo con que la alternabilidad es un fundamento de la democracia, pero que la consulta no debe tener dueño.
(Se ríe) La consulta tiene dueño y ese dueño es el pueblo ecuatoriano.
Entonces, ¿qué viene para usted en este momento?
Esperar a que el Consejo Nacional Electoral nos entregue los formularios para salir a recoger las firmas.
¿Creen que les entregarán los formularios?
Eso sería lo democrático, lo políticamente correcto.
¿Les han dado plazos?
No, no hay plazos. Pero, según la experiencia de Yasunidos, serán dos semanas, o tres.
El Presidente dijo que este caso es distinto al de Yasunidos porque se modificaría la Constitución, que usted debería ir primero a la Corte.
No, es exactamente igual. ¿Qué estamos preguntando? Si la gente dice que no quiere que se cambie la Constitución, queda tal cual. Lo que se pretende es crear una confusión y eso no es lo correcto.
¿Y si la gente le dice que sí a la reelección indefinida?
Ya, pues, entonces se aplica el trámite que están llevando en la Asamblea.
¿Qué pasa si se le cierran las puertas?
No voy a anticipar un criterio. Hay algunos escenarios, pero permítame reservármelos a previamente tener una conversación con Compromiso Ecuador.
Si no es el dueño de la consulta, ¿por qué decidió ponerle el rostro?
Yo diría que yo no, sino todos los miembros de Compromiso Ecuador, le estamos poniendo el rostro a ese 73%. A esa mayoría silenciosa.
Pero eso ha despertado nuevamente la maquinaria oficialista en su contra. Han traído nuevamente a colación su pasado.
¿Y cuál es el problema? Yo soy orgulloso de haber sido banquero durante 40 años, porque yo fui un banquero honesto. Yo no quebré ningún banco, yo no defraudé ni al Estado ni a los clientes. Aquellos malos banqueros que tienen vinculaciones con la crisis del 99 viven en Miami o trabajan para este Gobierno. Y yo no vivo en Miami ni trabajo para este Gobierno. Estoy atendiendo esta entrevista, de manera libre, en las lindas calles de Quito. (ASC)

