Washington. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expresó el respaldo de Washington al gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz en medio de la crisis en Bolivia, marcada por protestas, bloqueos de carreteras y tensiones políticas que afectan al país desde hace varias semanas.
A través de redes sociales, Rubio aseguró que Estados Unidos no permitirá que “criminales y narcotraficantes” derroquen a gobiernos democráticamente elegidos en la región. Sus declaraciones se producen mientras sectores sindicales, campesinos y transportistas mantienen movilizaciones para exigir la salida de Paz y reclamar soluciones económicas.
Las protestas, impulsadas principalmente por grupos afines al expresidente Evo Morales, mantienen bloqueados los accesos a La Paz y han provocado problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos.
El gobierno boliviano sostiene que detrás de las movilizaciones existe un intento de desestabilización política promovido por Morales, quien permanece prófugo de la justicia por un caso relacionado con presunta trata de una menor.
Bolivia atraviesa actualmente su crisis económica más severa desde la década de 1980. La falta de reservas internacionales y la eliminación de subsidios a los combustibles han generado un fuerte incremento de precios y una inflación interanual del 14 % registrada en abril.
Ante el aumento de la tensión social, el presidente Paz anunció cambios en su gabinete ministerial e informó la creación de un consejo económico y social para incorporar a sectores ciudadanos y buscar consensos frente a la crisis.
“Tenemos que reordenar un gabinete que tenga capacidad de escucha”, afirmó el mandatario desde el Palacio de Gobierno en La Paz.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, denunció ante la Organización de los Estados Americanos que en Bolivia se estaría gestando un intento de golpe de Estado contra el gobierno constitucional.
La crisis también provocó un conflicto diplomático con Colombia. El gobierno boliviano expulsó a la embajadora colombiana tras considerar que el presidente Gustavo Petro incurrió en “injerencia” al calificar las protestas como una “insurrección popular”. En respuesta, Colombia expulsó al encargado de negocios de la embajada boliviana en Bogotá.
Mientras tanto, las movilizaciones continúan en distintos puntos del país. Aunque en La Paz se registraron marchas pacíficas, algunos grupos de manifestantes bloquearon temporalmente el aeropuerto de El Alto, aumentando la preocupación por la estabilidad política y económica del país andino.

