Cuba. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- Estados Unidos mantiene preocupación por el fortalecimiento de las capacidades militares de Cuba tras reportes de inteligencia que señalan la adquisición de al menos 300 drones militares por parte del gobierno cubano, presuntamente con apoyo de Rusia e Irán.
La información, difundida por medios estadounidenses, sostiene que autoridades cubanas habrían evaluado posibles escenarios de contingencia relacionados con objetivos estratégicos de Estados Unidos, entre ellos la base naval de Base Naval de Guantánamo y embarcaciones militares en el Caribe.
Aunque las fuentes citadas aseguran que no existe una amenaza inmediata, Washington interpreta estos análisis como señales de planificación militar en medio del deterioro de las relaciones bilaterales.
La principal inquietud del Gobierno estadounidense se centra en la posible transferencia de tecnología y entrenamiento militar iraní hacia Cuba, especialmente por el desarrollo reciente de drones utilizados por Teherán en distintos conflictos internacionales.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó ante el Congreso que Washington mantiene vigilancia permanente sobre la presencia de “adversarios extranjeros” en territorio cubano con fines militares y de inteligencia.
Paralelamente, informes citados por medios internacionales señalan un incremento de operaciones de vigilancia aérea estadounidense cerca de Cuba desde febrero. Entre las aeronaves identificadas figuran aviones de reconocimiento P-8A Poseidon, RC-135V Rivet Joint y drones MQ-4C Triton.
El contexto coincide con la crisis económica y energética que atraviesa Cuba, marcada por apagones, escasez de combustible y protestas sociales, mientras la administración de Donald Trump endurece la presión política sobre La Habana.
En medio de estas tensiones, el Gobierno cubano comenzó a distribuir una guía de protección civil para orientar a la población sobre cómo actuar ante una posible agresión militar, incluyendo recomendaciones sobre refugios, kits de emergencia y protocolos de evacuación.
La publicación del documento generó reacciones divididas entre ciudadanos cubanos, especialmente por el contraste entre las recomendaciones oficiales y la escasez de alimentos, medicinas y combustible que enfrenta actualmente la isla.

