Quito.- (Andes).- Algunas ideas surgen alrededor del fenómeno cinematógrafico actual del Ecuador: Que el cine ecuatoriano está en un evidente crecimiento, que en otros países se produce mucho y poco es de calidad, y que también se producen “pendejadas” en Ecuador son algunos criterios de los responsables de El Facilitador, la nueva película del director Víctor Arregui, cuyo preestreno fue el miércoles pasado en Quito.
En un foro, realizado luego de la proyección de la cinta para la prensa capitalina, tres actores y el director de El facilitador se refirieron al desarrollo del actual cine nacional, que aumentó su producción a partir del apoyo estatal por intermedio del Consejo Nacional de Cinematografía (CN Cine).
El actor Juan Carlos Terán (César en El facilitador) destacó el crecimiento del cine ecuatoriano no solo en cantidad, sino en diversidad de géneros. “Es bueno que Ecuador tenga excelentes realizadores y es importante ver que estadísticamente el público también está creciendo”, añade.
Marcos Bustos, quien personifica en la cinta de Arregui a Galo – un joven líder de la comunidad indígena-, piensa que el cine nacional permite “hablar de nosotros mismos (los ecuatorianos), con verdad y mirándonos profundamente”.
“En toda la mega producción que tiene Estados Unidos ¿cuántas películas buenas tiene al año? Por eso, cuánto todavía nos tocará ir gastando hasta vernos en un nivel más profundo”, dijo Bustos.
Francisco “El Pájaro” Febres Cordero, reconocido periodista de prensa escrita en el país y actor de teatro de larga data, piensa que lo importante no es ver cine ecuatoriano, sino ver buen cine.
“Hablo como espectador, hay cosas que me han gustado, pero hay cosas también espantosas, a mí no me importa el cine ecuatoriano, a mí me importa el cine, a mí me importa una buena película o una mala película”, sentenció El Pájaro, quien añadió con su estilo que mezcla el humor y la crítica seria, que ahora existe esa posibilidad en el país.
“Hace 30, 80, 200 años que se estrenó La Tigra (película de 1990 dirigida por Camilo Luzuriaga) y nos vimos con un cierto patriotismo solidario: vamos a ver esta película porque es ecuatoriana. Pero me parece que después de 250 años ese patriotismo va desapareciendo y eso es bueno, ahora vamos a ver una película, no porque es ecuatoriana, sino vamos al cine porque nos han dicho que está bien”, dice el actor.
“Me parece que dentro de esas cosas que se hacen se hacen cosas más audaces, distintas, sorprendentes, y eso es lo que me parece maravilloso, que están corriendo riesgos, para salir de los cánones de este llamado cine ecuatoriano…”, agrega Febres Cordero, quien personifica a Miguel en la cinta de Arregui, quien a su vez apunta que el cine ecuatoriano “está en un momento de aprendizaje”.
CN Cine invierte un promedio de USD 700.000 anuales en las producciones ecuatorianas.
Otro aportante de alta trascendencia para el cine, no solo ecuatoriano, sino de Latinoamérica, España y Portugal, es Ibermedia, con programas de estímulo a la coproducción de películas de ficción y documentales.

