(Por Diario EL MUNDO.es).- Los inspectores de armas químicas de la ONU en Siria están negociando con el Gobierno acceder a las áreas próximas a Damasco donde la oposición denuncia que murieron más de 1.000 de civiles debido a un ataque con armas químicas, informó un diplomático occidental en Beirut que no quiere ser identificado.
«El equipo ha solicitado ir a las áreas del este de Ghouta, a las afueras de Damasco, pero la respuesta del Gobierno de Siria es que la situación en el área es demasiado peligrosa para que entre el equipo», dijo el diplomático.
Activistas de la oposición señalan que las tropas del Gobierno siguen atacando las áreas donde se presuntamente produjo el ataque con armas químicas del miércoles. Además, la Coalición Nacional Siria ha advertido de que se siguen encontrando nuevos cuerpos tras el ataque: «Esperamos que la cifra de muertos aumente, ya que hemos descubierto un barrio en Zamalka donde hay casas llenas de personas sin vida».
Los Comités de Coordinación Local, un grupo opositor que documenta la violencia en Siria, dijeron que al menos ocho misiles tierra-tierra cayeron en Yubar, al noreste de Damasco. Yubar es una de las áreas atacadas al parecer con armas químicas.
Además, numerosos cohetes y morteros han ‘llovido’ en los vecindarios de Jobar y Zamalka, al este de Damasco y muy cerca de dónde se han producida los ataques químicos.
Algunos cohetes han impactado también en el cercano distrito de Qaboun, al norte, donde los combatientes rebeldes han rechazado sucesivamente los intentos de las fuerzas de Asad de invadir la zona.

