El supuesto ‘fármaco milagro’ israelí contra el Covid-19 supera la fase 2

(Por. Miguel Artime.- Yahoo noticias).- Parece que nos llegan grandes noticias desde Grecia, donde el supuesto ‘fármaco milagro’ diseñado en Israel que llamó tanto la atención a Bolsonaro en primavera de este año, sigue obteniendo grandes resultados. (Según medios generalistas judíos)

Al parecer, el fármaco llamado EXO-CD24, combate la tristemente famosa sobre-reacción de nuestro sistema inmunológico (la temida “tormenta de citoquinas”) ayudando a aquellas personas con casos graves de covid-19 a recuperarse de la enfermedad en apenas 5 días. Los pacientes involucrados en el estudio en fase 1, que tuvo lugar en abril de 2021 y en el que participaron 30 pacientes, recibieron el fármaco mediante inhalaciones breves (apenas unos minutos) una vez al día, y durante cinco días.

Por lo que puedo leer, el fármaco acaba de superar la fase 2 con humanos. Es decir, aún se está calibrando su seguridad para uso masivo. La fase 1, se llevó a cabo con 30 pacientes con un estado de salud calificado entre “moderado” y “malo”. Al parecer todos se recuperaron, y 29 de los 30 de hecho lo hicieron en apenas 5 días.

¿En qué se basa este fármaco? Bien, los investigadores del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv que lo han desarrollado, comandados por el profesor Nadir Arber (que de hecho parece llevar 25 años experimentando con él) dicen que funciona empleando exosomas enriquecidos, y que se administra directamente a los pulmones mediante inhalaciones.

Los exosomas son unas pequeñas vesículas (o sacos) que pueden ser excretadas por la mayoría de las células y que permiten la comunicación intracelular. Pese a que se descubrieron hace más de 50 años, el interés por estas diminutas vesículas no despertó hasta hace cosa de una década. Desde entonces el número de publicaciones científicas basadas en ellas se ha disparado.

La estrategia del equipo de Nadir Arber es emplear estos minúsculos sacos para entregar directamente a los pulmones una pequeña proteína llamada CD24, que se encuentra de forma natural en nuestro cuerpo (en concreto anclada a la membrana celular) y que tiene múltiples funciones, incluyendo la de regular el mecanismo responsable de desencadenar la tormenta de citoquinas.

En palabras de Arber, la sustancia inhalada no afecta a todo el sistema inmunológico en su conjunto (como hacen los esteroides) sino que se centra de forma precisa en este mecanismo específico, con la intención de ayudar a que las células alcancen de nuevo el equilibrio “desactivando” la sobre reacción inmunitaria. Al emplear sustancias que ya existen en el cuerpo humano, los efectos secundarios son así mismo mínimos. Al menos así ha sido hasta ahora, según informa el equipo israelí.

El fármaco acaba de concluir recientemente la fase 2, que ha tenido lugar en varios hospitales griegos, ya que al parecer en Israel (uno de los países más avanzados en vacunación) no existían suficientes pacientes con el perfil requerido (buscaban el eslabón más débil, personas de más de 85 años infectadas con covid).

Por lo que he podido leer en otro medio israelí (The Times of Israel) el estudio en fase 2 se ha realizado con 88 personas, con una edad como he comentado superior a los 85 años y con estados calificados entre moderados y malos. ¿Los resultados? Casi el 90% de los participantes se recuperó en cinco días, aunque algunos siguen hospitalizados. Además de la respuesta positiva, los doctores griegos observaron que ninguno de los pacientes precisó intubación y que ninguno murió a pesar de la gravedad en que se encontraban algunos de ellos. Merece la pena mencionar que el control del estudio ha estado en manos de doctores griegos, dirigidos por Sotirs Tsiodras, el responsable médico de la pandemia en el país heleno.

¿Lo tenemos entonces? ¿Por fin hemos encontrado un medicamento que cura el Covid-19? Bueno, ya sabéis como va esto, todavía falta el estudio en fase 3, en el que deben participar miles de personas, algunas de las cuales recibirán placebos. Si después de esa último paso, los resultados siguen siendo igual de satisfactorios, y los veo publicados en una revista científica revisada por pares (y no en periódicos) entonces podremos lanzar las campanas al vuelo.

Mientras tanto paciencia, vacunas y un poquito de control para no infectarse.

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