Loja. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- El reciente adelanto de las elecciones seccionales en Ecuador ha desatado un intenso debate, con voces que lo califican de inconstitucional y un «apagón democrático», mientras que otros, como el presidente de la Asamblea, lo defienden como una medida para fortalecer la democracia. Sin embargo, la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha provocado una «desbandada» de desafiliaciones en movimientos políticos, especialmente en la Revolución Ciudadana, lo que sugiere un impacto más profundo en el panorama político.
Pablo Sanmartín Rodríguez, Director del programa Expresión Politka en un análisis crítico, señala que la verdadera cuestión no es la fecha de las elecciones, sino el «remezón» que esta decisión ha generado, exponiendo las «tramas políticas» y la financiación de los partidos. La falta de preparación de las organizaciones políticas para eventualidades y su activación solo ante la convocatoria del CNE son puntos clave de su argumentación.
El debate también se centra en la «calidad del adherente» y la necesidad de una institucionalidad más sólida en los partidos. Pablo Sanmartín Rodríguez propone que la afiliación debe ser un acto solemne, con registros y juramentaciones que comprometan a los adherentes a respetar los estatutos y leyes. Además, sugiere un período de «standby» de dos años para aquellos que se desafilian antes de poder afiliarse a otro partido, buscando evitar el «oportunismo político» y la búsqueda de candidaturas fáciles.
Pablo Sanmartín Rodríguez dice que la discusión debe extenderse a la figura de los «partidos satélites», mencionando ejemplos como Alianza País y la Revolución Ciudadana, que han generado o utilizado otras agrupaciones para sus fines. Se critica la práctica de algunos líderes que ofrecen sus partidos como «vientres de alquiler» o «mercados de ofertas», desvirtuando la esencia de la democracia.
Finalmente, Pablo Sanmartín Rodríguez aclara la confusión entre «sufragio» y «votación», destacando que el sufragio es el derecho político y constitucional al voto, mientras que el voto es la expresión y opinión del ciudadano.
Enfatiza que el voto es la «más alta expresión» de un pueblo frente a temas de estado y sociedad, y que el calendario electoral es simplemente la reglamentación de las fechas. La manipulación desinformativa y la falta de preparación de los partidos para cualquier eventualidad son, a su juicio, los verdaderos problemas que enfrenta la democracia ecuatoriana.

