ENFRENTAMOS A UN ENEMIGO INVISIBLE

Patricio Valdivieso Espinosa
pavevaldivieso@hotmail.com

Toda crisis nos hace creativos; el dolor nos enseña a valorar la vida; y, estamos convencidos que habrá tiempo para volver a empezar. Pues, la pandemia que atravesamos nos hace reflexionar en extremo: si bien lo malo nos hace sufrir, hay que sacarle lo bueno y aprender a vivir. Las cosas cambiaron y lo hicieron para bien, ahora enfrentamos a un enemigo invisible, sin más armas que la cordura; valoramos nuestra existencia y le dimos el espacio a nuestra familia; nos convertimos en los guardianes de nuestras casas. Vemos que nadie se atreve a jugar contra la naturaleza; si nos creíamos indestructibles, y pensábamos que el caos mundial son sólo pasajes de películas, entendimos que no respeta apellidos, edades, género ni condición social.

Nos creíamos invencibles, que somos invulnerables, pero aprendimos que el contagio no distingue entre clases, ni la abundancia económica de pocos, les permite excluirse. Sentimos como ponen en riesgo su vida y cuán valiosos son: los médicos, las enfermeras, los militares, los policías, los que recogen la basura, las vendedoras de los mercados, los periodistas. Aplaudimos a la gente que se sacrificó y desarrolló al máximo su talento para ayudar a la humanidad. Por fin comprendimos que es más importante: un hospital que un cine; un médico que un cantante; y, que un gobernante, no sirve si no ayuda a la gente.

Advertimos de manera urgente que en el camino, nos amoldamos con facilidad; enfrentamos una cuarentena colectiva y sobrellevamos un toque de queda, sin chistar. No hubo fútbol, las misas fueron virtuales, las fronteras se cerraron, las calles estaban vacías, subsistimos sin trabajo, en fin, atravesamos lo impensado: dejamos de jugar o laborar, pero estamos vivos y esa es nuestra mayor victoria. También caímos en banca rota, pero saldremos adelante; sólo debemos restringir gastos y definir prioridades; primarán las medidas de austeridad personal y familiar en una economía de emergencia: porque la plata y el trabajo se recuperan, la vida no.

El despertar de cada día, nos recordaba cuán frágiles somos, pero también nos devolvió la esperanza humana: nos atacó la ansiedad, pero luchamos por sobrevivir; entramos en pánico, pero nos preocupamos por nuestra gente; la economía se desplomó, pero algo inventaremos y dibujaremos la salida a la crisis. Por lo menos, la gente se olvidó de abarcar lujos, derrochar abundancia, presumir viajes, despilfarrar diversión.

Esta pandemia, nos deja una gran lección: si nos atrevemos, podemos hacer bien las cosas. Nos dimos cuenta que estamos capacitados y sumando la buena voluntad de todos, podemos lograr: mantener limpia la ciudad; ser solidarios silenciosos con los más necesitados; batir record con la seguridad de nuestra gente. Claro, no podemos solucionar todos los problemas, pero si descifrar el camino para no volver a cometerlos; pasada la tormenta nos recuperaremos.

® @srradioEc

Related Posts