Perú. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- La candidata presidencial Keiko Fujimori obtuvo una ligera ventaja sobre Roberto Sánchez en los sondeos a boca de urna de la segunda vuelta presidencial celebrada este domingo en Perú, en una contienda caracterizada por la polarización y la incertidumbre electoral.
Según el flash electoral de Ipsos, difundido por medios peruanos al cierre de las urnas, Fujimori alcanzó el 50,7 % de los votos frente al 49,3 % obtenido por Sánchez, una diferencia de apenas 1,4 puntos porcentuales que mantiene abierta la disputa por la Presidencia.
Por su parte, el sondeo de Datum reflejó un resultado aún más estrecho, otorgando a Fujimori el 50,53 % de la votación frente al 49,47 % de Sánchez.
Un país dividido entre ciudad y campo
Los resultados preliminares muestran una marcada división geográfica y social en el electorado peruano.
De acuerdo con Ipsos, Fujimori consolidó su fortaleza en las zonas urbanas con el 55,5 % de respaldo, mientras que Sánchez obtuvo el 44,7 % en estos sectores. En contraste, el candidato de izquierda logró una amplia ventaja en las áreas rurales con el 67,8 % de apoyo, frente al 32,2 % de la postulante de Fuerza Popular.
La distribución del voto confirma la existencia de dos visiones de país que se enfrentaron durante la campaña electoral, una tendencia que ya había sido advertida por distintas encuestas previas al balotaje.
Cuarta candidatura de Fujimori
Esta elección representa el cuarto intento presidencial de Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000. Su campaña se centró en propuestas relacionadas con seguridad ciudadana, estabilidad económica y fortalecimiento institucional.
Por su parte, Sánchez, exministro y congresista de izquierda, llegó a la segunda vuelta impulsado por el respaldo de sectores rurales y populares, promoviendo reformas políticas, sociales y económicas inspiradas en parte por el legado político del expresidente Pedro Castillo.
Elección marcada por la incertidumbre
La segunda vuelta se desarrolló en un contexto de alta desconfianza ciudadana, luego de varios años de inestabilidad política que han llevado al país a tener numerosos presidentes en menos de una década. Analistas coinciden en que la estrecha diferencia anticipa un proceso de escrutinio prolongado y posiblemente impugnaciones o revisiones de actas.
Las autoridades electorales han señalado que los resultados oficiales definitivos podrían tardar varias semanas debido a la complejidad del conteo y a la posibilidad de recursos legales derivados de una elección tan ajustada.


