Washington. (PabloSanmartín Rodríguez).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la guerra entre EE.UU. e Irán podría concluir en un plazo de dos a tres semanas, o incluso antes, dependiendo del desarrollo de las operaciones militares y eventuales acuerdos diplomáticos.
Desde la Casa Blanca, el mandatario adelantó que ofrecerá un discurso a la nación para brindar una actualización clave sobre el conflicto. En sus declaraciones, Trump enfatizó que el objetivo de Washington es neutralizar completamente la capacidad nuclear iraní. “Cuando sintamos que no podrán desarrollar un arma nuclear por un largo tiempo, nos retiraremos”, afirmó, subrayando que esto ocurrirá “con o sin acuerdo”.
El presidente también dejó abierta la posibilidad de un entendimiento con Teherán en el corto plazo, aunque advirtió que, de no concretarse, Estados Unidos continuará con su estrategia militar hasta alcanzar sus objetivos.
En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reiteró que su país seguirá adelante con su ofensiva contra Irán. En un mensaje televisado, aseguró que la campaña militar continuará hasta “aplastar el régimen terrorista”, destacando además que Israel ha fortalecido su posición como potencia regional en medio del conflicto.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, manifestó que su país tiene la voluntad de poner fin a la guerra, aunque condicionó cualquier acuerdo a garantías firmes de que no se repetirá un conflicto similar en el futuro.
En el ámbito diplomático, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, confirmó contactos directos con Estados Unidos, aunque negó que exista una negociación formal. Según explicó, los intercambios de mensajes —incluidos los enviados por Steve Witkoff— no implican avances sustanciales debido a la falta total de confianza entre ambas partes.
Araqchi fue enfático al señalar que Irán no percibe “honestidad” en las propuestas estadounidenses y que aún no ha respondido a un plan de 15 puntos planteado por Washington para poner fin al conflicto.
Asimismo, el canciller iraní abordó la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, defendiendo el control que ejerce su país sobre esta vía marítima clave para el comercio global. Aseguró que Irán regula el tránsito de embarcaciones en función de sus intereses de seguridad, limitando el acceso a actores considerados hostiles.
El desarrollo de la guerra entre EE.UU. e Irán mantiene en alerta a la comunidad internacional, debido a sus posibles repercusiones en la estabilidad del Medio Oriente y en los mercados energéticos globales.

