Loja. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- En el marco de las discusiones sobre una propuesta de reforma a la ley de inquilinato y arriendos en el Ecuador, la consultora Datum Business Intelligence presentó un detallado análisis estadístico sobre la realidad habitacional del país, con un enfoque particular en el cantón y la provincia de Loja.
El economista Boris Espinoza, analista de la firma, explicó que Loja posee dinámicas muy particulares debido a su condición de ciudad universitaria y fronteriza.
Estas características influyen directamente en la oferta y demanda de inmuebles, convirtiéndola en un punto de referencia clave para los estudios sociales y económicos a nivel nacional.
El panorama del arrendamiento: Loja frente al promedio nacional
De acuerdo con los datos procesados por Datum Business Intelligence, el 29% de los hogares lojanos vive en situación de arrendamiento (aproximadamente tres de cada diez familias).
Esta cifra supera significativamente la media nacional, donde el porcentaje de hogares que alquila una vivienda se sitúa en torno al 21%.
En cuanto a los costos, el promedio general de arriendo en Loja (que consolida casas, departamentos y habitaciones) es de $152 mensuales.
Al desglosar este valor por tipo de inmueble, se registran los siguientes costos promedio:
- Casas: $183.
- Departamentos: $174.
- Habitaciones o cuartos: $77.
A pesar de la percepción local, Espinoza señaló que Loja no es una ciudad cara en términos de renta si se compara con urbes vecinas. Por ejemplo, en Cuenca el promedio de alquiler alcanza los $218 mensuales, lo que representa un costo aproximadamente 30% más elevado que en Loja.
El peso del arriendo en el presupuesto familiar
El pago de la renta constituye uno de los gastos más significativos para las familias. A nivel nacional, el alquiler promedio equivale al 17.7% de un sueldo básico, mientras que en Loja representa algo más del 16% de dicho salario referencial.
No obstante, Espinoza advirtió que, al analizar los ingresos promedio generales, la renta absorbe cerca del 20% de los recursos del hogar.
Esta presión financiera se agudiza drásticamente en los sectores que perciben únicamente un salario básico, donde el costo del arriendo puede llegar a consumir casi el 40% de sus ingresos mensuales.
Déficit de vivienda propia y el fenómeno de la desocupación
La investigación también revela una importante brecha en el acceso a la vivienda propia.
En Loja, solo el 54% de los hogares cuenta con casa propia, lo que significa que el 46% restante debe arrendar o habitar en inmuebles prestados.
A nivel nacional, la tenencia de vivienda propia es mayor, alcanzando al 61% de las familias.
Por otro lado, un dato que llama la atención de los analistas es el nivel de desocupación de inmuebles, obtenido a partir del Censo de Población y Vivienda de 2022.
En Loja, el 24% de las viviendas (una de cada cuatro) se encuentra desocupada, ya sea porque se usan únicamente de forma temporal (fines de semana) o porque no han sido integradas al mercado de alquiler.
A nivel nacional, la desocupación habitacional es menor, registrando un 21% (una de cada cinco).
Pobreza y vulnerabilidad habitacional
La situación es aún más compleja para los sectores vulnerables. En Loja, apenas el 21% de las personas en situación de pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) posee una vivienda propia totalmente pagada, en contraste con el 36% registrado a nivel nacional.
Asimismo, solo el 10% de los hogares pobres en Loja habita una vivienda propia que aún se encuentra pagando.
Estos indicadores demuestran que la población de escasos recursos en Loja enfrenta un déficit habitacional mucho más severo que el promedio del país.
Propuestas y debate sobre políticas públicas
Frente a la problemática, el analista de Datum Business Intelligence enfatizó que la imposición de límites de precios o «rentas congeladas» no constituye una buena práctica internacional, ya que suele generar distorsiones, desincentiva la construcción y reduce aún más la oferta disponible.
En su lugar, Espinosa sugirió que las soluciones viables deben enfocarse en:
- Incentivos a la oferta: Facilitar la inversión en el sector de la construcción mediante la reducción de impuestos y el acceso a créditos productivos.
- Facilidades de crédito para la demanda: Promover mecanismos financieros que permitan a las familias sustituir el gasto mensual del arriendo por el pago de un crédito hipotecario. Actualmente, el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) es el principal proveedor de estos créditos, aunque su cobertura se limita a los trabajadores formales afiliados, dejando fuera al sector informal.
- Planificación local y crecimiento vertical: El rol de los municipios es crucial para regular el uso del suelo y garantizar la dotación de servicios básicos como agua potable y alcantarillado. En Loja, el desarrollo habitacional muestra una tendencia hacia la propiedad vertical: el 30.6% de las viviendas disponibles corresponde a departamentos (frente al 22% nacional), aunque el 55.8% de la población aún reside en casas o villas.
Boris Espinosa hizo un llamado a las autoridades locales y legisladores a tomar decisiones basadas en datos estadísticos reales y no en meras impresiones, ofreciendo la apertura de la consultora para colaborar con información depurada que sirva al desarrollo de mejores políticas públicas para el cantón.

