EE.UU. advierte en la ONU que todas las opciones están sobre la mesa en Irán

Estados Unidos elevó este jueves el tono de su discurso contra Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU, al asegurar que “todas las opciones están sobre la mesa” para frenar la represión del régimen iraní contra las protestas antigubernamentales que ya dejan más de 3.000 muertos, según organizaciones de derechos humanos.

Durante una sesión convocada por Washington, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que el presidente Donald Trump está dispuesto a actuar para “detener la masacre” en Irán y advirtió que los líderes del régimen deben tomar en serio esta postura.

“El presidente Trump es un hombre de acción, no de interminables palabras como las que escuchamos en las Naciones Unidas. Ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa para detener la masacre”, declaró Waltz ante los miembros del Consejo.

El diplomático cuestionó la disposición al diálogo manifestada por Teherán y sostuvo que las acciones del régimen contradicen ese discurso. Acusó a las autoridades iraníes de gobernar mediante la represión, la violencia y la intimidación, así como de desestabilizar Oriente Medio durante décadas.

Irán cumple 19 días consecutivos de protestas, impulsadas por el deterioro de la economía y el descontento social. Aunque las cifras oficiales siguen siendo imprecisas, organizaciones como IHRNGO estiman que al menos 3.428 personas han muerto, además de miles de heridos.

En este contexto, Trump no ha descartado el uso de la fuerza militar si continúan los ataques contra manifestantes desarmados. Esta semana, incluso, aseguró que “la ayuda estaba en camino” para los ciudadanos iraníes que se manifiestan contra el régimen, pese a que la ONU se ha pronunciado en contra de una intervención militar en el país persa.

Waltz reiteró que Estados Unidos respalda “al valiente pueblo de Irán” y afirmó que el régimen será responsabilizado tanto por la crisis económica como por la represión de las libertades fundamentales.

Asimismo, calificó a Irán como “una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, acusándolo de promover consignas de odio contra Estados Unidos e Israel, mientras su población carece de acceso adecuado a alimentos, agua potable y medicinas.

El embajador concluyó su intervención señalando que Irán es “el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo” y un “violador sistemático de los derechos humanos”, reforzando así la presión diplomática de Washington sobre Teherán.

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