Juanino: 11 años de brillo en San Francisco

Loja. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- En el corazón de la plaza de San Francisco de esta ciudad, encontramos a Juan José Calva Saraguro, conocido por todos como “Juanino”, un limpiador de calzado cuya vida es un testimonio de perseverancia y dedicación.

A sus 65 años, recién cumplidos el 28 de marzo del 2026, Juanito no solo lustra zapatos, sino que también comparte historias que abarcan más de medio siglo.

Juanito recuerda su infancia, hace unos 55 o 60 años, cuando, en lugar de estudiar, pasaba el tiempo jugando índor fútbol en la iglesia de San Francisco con un padrecito que disfrutaba de la compañía de los niños. A pesar de no haber seguido el camino académico, la vida le ha enseñado valiosas lecciones.

Su puesto de trabajo actual, que antes perteneció a «el guapo» como lo conocen en esta ciudad, fue abandonado por este último, quien no se asentaba en un solo lugar. Juanito, al ver el puesto desocupado, lo tomó, animado por sus compañeros de colegio que lo encontraron allí. «buenazo, que estás aquí», le decían.

Sin embargo, su camino no ha estado exento de desafíos. En una ocasión, mientras trabajaba en pintura, dejó su puesto por quince días. Al regresar, encontró que una señora se había apoderado de su butaca.

Tras un altercado, y con la intervención del alcalde » el chato Castillo», quien no permitía butacas en el centro, pudo recuperar la butaca que la había perdido. La señora, creyendo que él había provocado la retirada de la butaca, la dejó abandonando y la pudo recuperar y así su lugar de trabajo.

Con ingenio y habilidad en la carpintería, Juanito reconstruyó la parte delantera de su butaca y volvió a levantar su puesto. «De aquí no me saca ni mi mamá», afirma con determinación.

Su experiencia de 11 años en el oficio le ha permitido desarrollar una clientela fiel, incluyendo a los antiguos clientes del «finadito Canuto«, quienes ahora lo buscan a él y a su compañero «el suquito».

Juanito trabaja de lunes a viernes, llegando entre las 8 y 9 de la mañana y quedándose hasta las 7 de la noche. Los sábados y domingos trabaja mediodía.

A pesar de estar en la tercera edad, Juanito sigue buscando a quien lo patrocine, demostrando que la pasión por su oficio no tiene edad.

Su historia es un reflejo de la vida en la plaza de San Francisco, donde cada brillo en un zapato cuenta una historia de esfuerzo y dedicación.

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