Loja. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- El ingeniero geólogo Manolo Abarca Román presentó un análisis técnico sobre el aluvión ocurrido en el sector de Cantzama, parroquia Guadalupe, en la provincia de Zamora Chinchipe.
En su evaluación sostiene que el desastre habría sido provocado por una combinación de factores naturales y posibles intervenciones humanas que incrementaron la vulnerabilidad de la cuenca.
Manolo Abarca Román aclara que sus conclusiones corresponden a un análisis geológico preliminar basado en las evidencias observadas tras la emergencia y que la determinación de las causas definitivas que requiere investigaciones técnicas oficiales.
Evidencias del aluvión
Según el análisis, el evento dejó una extensa acumulación de sedimentos, lodo, rocas y escombros a lo largo del valle del río, cubriendo áreas que anteriormente estaban ocupadas por vegetación y zonas agrícolas.
El Ing. Manolo Abarca Román dice que el cauce presenta una elevada carga de sedimentos y un evidente ensanchamiento, mientras que varias viviendas e infraestructura resultaron parcialmente sepultadas o destruidas por el flujo de lodo.
El estudio también identifica una marcada afectación a la cobertura vegetal, con amplias áreas donde el bosque fue arrasado por la fuerza del aluvión.
Lluvias y geología, los principales factores naturales
Manolo Abarca Román señala que el detonante más probable fue un episodio de lluvias intensas y prolongadas que saturó los suelos hasta provocar deslizamientos y flujos de lodo.
Entre los factores predisponentes menciona la presencia de pendientes pronunciadas, la posible inestabilidad geológica de los materiales que conforman la cuenca y la geomorfología del valle, condiciones que favorecen la concentración del agua y aumentan el poder destructivo de los aluviones.
Deforestación y uso del suelo pudieron agravar la emergencia
Manolo Abarca Román en su análisis también identifica factores antrópicos que habrían incrementado el riesgo, como la deforestación, la eliminación de la cobertura vegetal y determinadas prácticas de uso del suelo que reducen la estabilidad de las laderas y alteran el drenaje natural.
Además, advierte que la acumulación histórica de sedimentos en la parte alta de la cuenca pudo facilitar la movilización masiva de material durante las lluvias.
Minería aluvial requiere investigaciones técnicas
Manolo Abarca Román puntualiza que uno de los aspectos planteados es la posible incidencia de la minería aluvial desarrollada sin criterios técnicos en la cuenca alta.
De acuerdo con el especialista, este tipo de actividad puede incrementar significativamente la carga de sedimentos, elevar el lecho del río, alterar el drenaje natural y favorecer la formación de represamientos temporales que, al colapsar, generan flujos de gran capacidad destructiva.
No obstante, esta hipótesis corresponde al criterio técnico del autor y deberá ser corroborada o descartada mediante estudios especializados e investigaciones de las autoridades competentes, asevera Manolo Abarca Román.
Un fenómeno con múltiples factores
El análisis concluye que el aluvión sería el resultado de la interacción entre lluvias extraordinarias, condiciones geológicas propias del terreno y posibles factores derivados de la intervención humana sobre la cuenca.
El especialista sostiene que, de confirmarse la incidencia de actividades como la minería aluvial o la deforestación, el evento dejaría de responder únicamente a causas naturales y pondría de relieve la necesidad de fortalecer el control ambiental y la gestión integral del riesgo en zonas vulnerables.




