Rusia. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- El Kremlin rechazó este lunes 16 de febrero de 2026 las acusaciones de varios gobiernos europeos que sostienen que el líder opositor ruso Alexéi Navalni fue envenenado con una toxina letal mientras cumplía condena en prisión.
Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos difundieron un comunicado conjunto en el que citan una investigación internacional basada en muestras tomadas tras la muerte del político en una cárcel del Ártico ruso en febrero de 2024.
La toxina señalada
Según esa investigación, Navalni habría sido envenenado con epibatidina, una sustancia extremadamente tóxica presente en ranas venenosas dardo de América del Sur.
De acuerdo con los países firmantes, la toxicidad del compuesto y los síntomas reportados hacen “muy probable” que el envenenamiento fuera la causa de su muerte.
La viuda del opositor, Yulia Naválnaya, reprodujo el comunicado en video durante la Conferencia de Seguridad de Múnich y acusó directamente al Kremlin de emplear un “arma química” contra su esposo.
Respuesta oficial de Moscú
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, calificó el comunicado de los cinco países como “muy negativo” y reiteró la posición oficial de que Navalni murió por causas naturales, supuestamente debido a una arritmia.
Rusia ha sostenido de forma reiterada que el fallecimiento ocurrió de manera súbita en la colonia penal IK-3, ubicada en la localidad ártica de Jarp, en el distrito autónomo de Yamalo-Nénets.
Por su parte, el presidente Vladímir Putin afirmó en su momento que había aprobado un posible canje del opositor poco antes de su muerte, a la que calificó como un “triste suceso”. Sin embargo, aliados de Navalni sostienen que el Kremlin bloqueó dicho intercambio.
Acusaciones de violación internacional
Los gobiernos europeos denunciaron que, de confirmarse el uso de epibatidina, Rusia habría violado la Convención sobre Armas Químicas. Además, informaron que solicitaron explicaciones formales ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
La ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó que “solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad” de emplear la sustancia durante el encarcelamiento del opositor.
La familia, médicos independientes y cancillerías occidentales han cuestionado desde el inicio la versión oficial rusa sobre la muerte natural de Navalni, uno de los principales críticos del Kremlin en la última década.

