La filosofía pictórica de Tatiana Trokhimtchouk

Loja.- Hasta el próximo 23 de enero de 2026, la artista Tatiana Trokhimtchouk presenta su exposición pictórica en la sala Ángel Rubén Garrido de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja, una muestra que revela su filosofía personal a través de la pintura, el simbolismo y la exploración interior.

Para la artista, la exposición representa un acto de apertura y reflexión. Cada obra es concebida como un fragmento de su historia y de su mirada hacia el mundo, una ventana a su universo interno en el que confluyen experiencias, emociones y pensamientos. Trokhimtchouk sostiene que cada ser humano posee su propia filosofía, y esta muestra expone una parte esencial de la suya.

La exhibición reúne una diversidad cromática y técnica que incluye flores rojas, amarillas, rosadas y violetas, elaboradas mediante espátula, pincel, lavados, raspados y capas de óleo que evidencian la intensidad del proceso creativo. La artista confiesa su afinidad por las flores pintadas, a las que considera más vivas y perdurables que las flores cortadas.

Otro eje fundamental de la muestra es la representación de la mujer ecuatoriana y los trajes tradicionales, reinterpretados desde una visión personal. Tatiana incorpora elementos simbólicos como monedas de oro, alas, movimientos en las faldas y prendas imaginadas que no existen en la realidad, pero que en su obra cobran sentido como expresión de identidad, libertad y conexión con la tierra.

La arquitectura también se integra como un espacio de equilibrio y conocimiento, dialogando con la figura humana y el paisaje. Obras como El Ángel del Caos, que tomó dos años en ser concluida, condensan una profunda carga simbólica, donde el oro, el vidrio, el movimiento y la búsqueda de orden se entrelazan en una reflexión sobre el caos y la trascendencia.

Entre las piezas más significativas destaca La Virgen viajera de El Cisne, una obra humanizada que reinterpreta la imagen mariana desde una perspectiva simbólica y contemporánea. En ella, la Virgen aparece como protectora y viajera, portando bajo su falda —convertida en refugio— elementos de supervivencia, fe y resistencia, en una lectura que combina espiritualidad, identidad y memoria colectiva.

La exposición reafirma la madurez artística de Tatiana Trokhimtchouk y su capacidad de convertir la pintura en un lenguaje filosófico que dialoga con la cultura, la historia y la experiencia humana.

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