Patricio Valdivieso Espinosa
pavevaldivieso@hotmail.com
La mayoría de los lojanos tomamos una decisión democrática buscando cambios profundos; esos cambios, deben ser asumidos por quienes están obligados a iniciar la nueva era municipal. Deben iniciar devolviéndole la paz a la sociedad, armonía que la podemos alcanzar todos, propiciando desde el sector público el respeto a los ciudadanos y de éstos para sus autoridades; reciproco respeto, que debe estar basado en una convivencia pacífica, que jamás tendrá que ser alterada por imposiciones fuera de la ley. Al fin y al cabo, todos estamos obligados a someternos al sistema jurídico que rige nuestro actuar, porque la ley es para acatarla, no para desobedecerla ni medio respetarla.
No puede convertírsenos en una práctica mal sana, el vulnerar las disposiciones regulatorias por: oportunismos, compadrazgos o sobornos, por parte de los ciudadanos; ni aceptar imposiciones ilegítimas, prácticas bochornosas o complacencias inadecuadas, por quienes ejercen el servicio público. Todas las desviaciones, vengan de donde vengan, servirán como punto de partida para volver a cometer los mismos errores del pasado, en el que se incluye el pasado reciente; detonante que nos habrá convencido, que solo hemos logrado cambios inertes, para que simplemente, todo siga igual.
Las enseñanzas que nos dejó el pasado, nos permiten entender que un compromiso consciente nos obliga a no repetir sus errores; que lo que criticamos no podemos volverlo a cometer jamás, porque de ser así, el círculo vicioso idolatrante del poder mal practicado, se vuelve a activar. La gente buena somos más; los que creemos que, si hay mejores rumbos que caminar somos más: los que pensamos en que debemos heredar a nuestros hijos un mundo mejor somos más; solo falta, salir de la zona de confort, y unirnos en un solo objetivo de superación colectiva.
De paso por el mundo, estamos obligados en el tiempo y espacio que se nos ha delegado, a mejorarlo; o por lo menos, a no darnos el lujo torpe de deteriorarlo. Nadie tiene el catálogo para indicarnos como construir una mejor sociedad; pero si obramos con decencia, si dejamos de lado ambiciones personales, si miramos el mundo no sólo como el conjunto de necesidades, sino, como el lugar propicio para alcanzar grandes oportunidades, estamos convencidos que los cambios trazados, nos permitirán habitar muy pronto una Loja más Humana.

