León XIV lava los pies en Jueves Santo en Roma

Ciudad del Vaticano. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- En una ceremonia cargada de simbolismo y profundo sentido espiritual, León XIV protagonizó este Jueves Santo el tradicional lavatorio de los pies durante la Misa in Coena Domini, celebrada en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma.

Siguiendo el ejemplo de Jesucristo con sus apóstoles, el Pontífice lavó los pies a 12 sacerdotes de su diócesis, en un gesto que evoca la humildad, el servicio y la entrega como pilares fundamentales de la vida cristiana.

Durante su homilía, León XIV destacó que este acto no responde a un mandato superficial, sino a una expresión auténtica de amor y caridad. En este sentido, retomó las enseñanzas de su predecesor, Francisco, quien subrayaba que el lavatorio de los pies es un acto que nace del corazón y del deseo de vivir el Evangelio.

“El gesto de lavar los pies no es un imperativo abstracto ni una orden vacía, sino una manifestación concreta del amor de Cristo, que nos enseña a servir y a entregarnos a los demás”, afirmó el Santo Padre.

Asimismo, el Pontífice reflexionó sobre el significado profundo del gesto, señalando que, al lavar la carne, Cristo purifica el alma, libera al ser humano y le concede vida. En un contexto mundial marcado por la violencia y la desigualdad, invitó a los fieles a solidarizarse con los más vulnerables y a actuar como hermanos de los oprimidos.

La celebración también recordó la institución de la Eucaristía y del Orden sacerdotal, subrayando el vínculo inseparable entre ambos sacramentos. Según León XIV, esta unión representa la entrega total de Cristo como Sumo Sacerdote y alimento espiritual para la humanidad.

Finalmente, el Papa destacó que en el pan y el vino consagrados se manifiesta el misterio de la fe como “sacramento de piedad, signo de unidad y vínculo de caridad”, que llena el alma de gracia y anticipa la gloria futura.

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