Los avances en derechos para las mujeres, la despatriarcalización y la equidad de género fueron debatidos en el Seminario Binacional Ecuador-Bolivia

Quito.- La despatriarcalización, los derechos de las mujeres y la equidad de género fueron los temas que se abordaron en la segunda jornada de trabajo del seminario binacional “hacia un nuevo Estado sin patriarcado”

Tania Melgar, presidenta de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígena originario, campesinos e interculturalidad, de la Cámara de Senadores de Bolivia, resaltó que en la Constitución de Bolivia se establecieron derechos para las mujeres, orientados hacia la inclusión, igualdad de género, contra la violencia, la complementariedad, la discriminalidad y, en ese marco, se elaboró una serie de normativas secundarias donde se incluye la transversalización de los aspectos de género, plasmando de esta manera los avances en beneficio de este sector, con miras a desterrar la cultura patriarcal y el colonialismo.

Explicó que se formó un comité de mujeres cuya tarea es velar que en las normativas que se construyen se tomen en cuenta los derechos de la mujer, lo cual ha sido una lucha permanente de varios años; y, gracias a ello, hoy en la Asamblea Nacional Plurinacional de Bolivia, en las alcaldías, juntas parroquiales y distintos espacios públicos se dio lugar a la inclusión de la mujer con representación diversa.

Si bien se han dado avances en varios aspectos, dijo que todavía hay mucho camino por recorrer para lograr la verdadera construcción de una sociedad cimentada en la equidad de género, garantizando la plena vigencia de los derechos humanos.

Por su parte, Irene León de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social (Fedaeps), al hablar sobre el feminismo y movimientos sociales en Ecuador, enfatizó que en el siglo XX el feminismo influyó en un nuevo modo de hacer política y un nuevo modelo de plantear iniciativas y reivindicaciones a la sociedad, pues ese posicionamiento que logra el feminismo en el contexto mundial concluyó con una universalidad de obtención de derechos.

Si bien el feminismo y los movimientos sociales aparecen como un cuerpo integrado, tienen sus diferencias, las cuales se reflejaron en la propuesta política y, en el caso de Ecuador, una propuesta anticapitalista, antipatriarcal y que propone un horizonte diferente.

En América Latina, a finales de los años 90, entra en una nueva fase la propuesta que levanta la revolución bolivariana y su desarrollo constitucional, lo cual coloca un nuevo horizonte político para el conjunto de actores políticos y sociales y se levantan nuevas visiones del quehacer político que ya desdicen de esta fragmentación de los movimientos, exclusivamente, en lo social y reemerge una propuesta de cambio con revoluciones, con agendas nuevas donde el Estado tiene que hacer los cambios, crear la igualdad, desarrollar políticas públicas a tono con las propuestas de revolución que se están haciendo, lo cual produce la propuesta del buen vivir, el sumak Kawsay y el Sumak Kamari, que obliga a pensar la política, la economía, los Estados de otro modo. Es ahí cuando hablamos de cómo hacer estados sin patriarcado y cómo despatriarcalizar.

De su lado, Patricia Amat, de Perú, miembro de la Red de Mujeres, transformando la Economía y experta en cooperación, integración regional, libre comercio, al referirse al nuevo espacio para avanzar en la igualdad, dentro de la Unión de Estados Suramericanos, Unasur, dijo que existe mayor conciencia proteccionista e integracionista en el mundo globalizado, para dar espacio a las mujeres en su lucha por una integración generadora de igualdad, para lo cual se establecieron varias redes feministas que exigían que en las agendas se tomen en cuenta la visión de género.

Por tanto, se exigía mayor inserción laboral, una visión de sociedad igualitaria para desterrar en los estado el orden patriarcal, que realce la diversidad de los pueblos, recupere el sentido público, pues los avances en Ecuador y Bolivia para despatriarcalizar su estados pueden contagiar al resto de países de la región.

Patricia Amat precisó que el tratado constitutivo de Unasur reconoce como objetivo el desarrollo social y humano con equidad e inclusión para erradicar la pobreza y superar las desigualdades en la región y promueve un foro de participación ciudadana con la interacción amplia, democrática, transparente, pluralista, diversa e independiente con los diversos actores sociales.

Señaló que hay redes feministas trabajando el foro de participación pero no está todavía en la agenda el desafío de construir una instancia más permanente en Unasur para defender las posiciones de género, desde las autonomías, pero sobre todo para generar un espacio de construcción de nueva sociedad suramericana, desde el feminismo, con su crítica profunda a la visión del homo economicus autosuficiente, que señale los múltiples relacionamientos humanos no enmarcados en la lógica del mercado y que son esenciales para la reproducción y producción de la vida.

Un espacio que no solo fiscalice cuánto se avanzó en metas de género, sino que construya paradigmas desde la perspectiva de un feminismo interactuante, dialogante y comprometido con los procesos de cambio para el Buen Vivir, que se producen en la región.

Related Posts