Nobel para Fama, Hansen y Shiller por sus estudios sobre los activos financieros

(Por. Pablo Rodríguez Suanzes.- Diario EL MUNDO.es).- Los estadounidenses Eugene F. Fama, Lars Peter Hansen y Robert J. Shiller son los ganadores del Premio Nobel de Economía 2013, según anunció la Real Academia Sueca de las Ciencias, por sus estudios sobre el precio de los activos financieros.

La Academia nórdica reconoce el trabajo de los tres, todos ellos muy conocidos y reputados, por su «análisis empírico del precio de los activos» desde hace décadas.

Aportaciones fundamentales y muy técnicas, pero desde puntos de vista teóricos muy diferentes. Donde Fama ve eficiencia, Shiller destaca el factor de la «exuberancia irracional» y cree necesario tener en cuenta elementos sociológicos, culturales e históricos para explicar de forma realista el comportamiento de los mercados de valores.

La Real Academia explica que «aunque aún no entendemos totalmente cómo se fijan los precios de los activos, la investigación de los galardonados ha puesto de manifiesto una serie de regularidades importantes que nos ayudan a generar una mejor explicación».

Con su trabajo pionero desde los años 60 del siglo pasado, Fama y Hansen, para su sorpresa, constataron que el mercado parecía capaz de incorporar «información muy rápidamente». Y si bien entonces no fueron capaces de identificar ningún patrón, abrieron la puerta para el posterior trabajo de cientos de investigadores.

Shiller, a principios de los 80, aportó información más precisa sobre cómo el movimiento de las acciones respondía a algo más que el efecto de los dividendos. Y afirmó que los retornos de los inversores «siguen un patrón predecible en el largo plazo», tanto para mercados de valores como para bonos.

Shiller era máximo favorito en las quinielas desde hace años. Es uno de los grandes expertos mundiales en ‘burbujas’, fue capaz de anticipar la explosión de dos de las más grandes de la última década. En la primavera de 2000 vio la luz su ‘Exuberancia irracional’, un análisis de las burbujas especulativas, con especial atención a los particulares casos de la Bolsa y los bienes raíces, en el que además desmontaba el mito de las ‘puntocom’ y advertía de que las acciones de las nuevas empresas de Internet, evidentemente, no podrían seguir subiendo siempre.

Lars Peter Hansen, de 60 años, es profesor también en la Universidad de Chicago y ha desarrollado poderosas herramientas econométricas para la comprensión del funcionamiento de los mercados y el precio de los activos. Es el de perfil más ténico de los tres. A principios de los años 80 propuso lo que se conoce como el Método Generalizado de Momentos, «un potente marco estadístico para evaluar de forma empírica la actuación de los agentes económicos» y que se ha convertido «en un método clásico de la Econometría», según el jurado que le concedió en 2011 el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.

Por su parte, Eugene Fama, profesor en Chicago, es el padre y uno de los grandes defensores de la hipótesis de los mercados eficientes, una visión que ha sido ampliamente criticada en los últimos años por culpa de la crisis.

Ésta sostiene que los mercados operan de forma racional con la información disponible, por lo que el precio de un bono o una acción ya descuenta todas las variable conocidas. Que no hay atajos ni trucos para hacerse rico en un día. Si los precios cambian es porque cambia la información, porque hay noticias y pasan cosas nuevas. Si algo fuera muy evidente, los mercados actuarían. Si, como en la caja de un supermercado, una cola fuera claramente más rápida que otra, dejaría de serlo inmediatamente.
Shiller y el riesgo inmobiliario

A mediados de la década pasada, antes de la crisis de las hipotecas ‘subprime’ y el inicio de la crisis financiera, Shiller alertó igualmente sobre el riesgo inmobiliario. Es padre del Índice S&P Case-Shiller, un barómetro popularizado para pulsar el mercado inmobiliario estadounidense.

Shiller (1946) se graduó a mediados de los 60 del siglo pasando. Obtuvo un master por la Universidad de Michigan en 1967 y el doctorado en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology en 1972.

A lo largo de su carrera ha escrito extensamente sobre los mercados financieros e innovación, mercado inmobiliario además de convertirse en el padre de la ‘behavioral economics’.

En 1989 publicó su primer gran libro, titulado ‘Market Volability’ (La volatilidad del mercado), un «análisis matemático y de comportamiento de las fluctuaciones de precios en los mercados especulativos». En 1993 dedicó Macro Markets: Creating Institutions for Managing Society’s Largest Economic Risks a los mecanismos disponibles para la gestión del riesgo,

En el año 2008, apenas 13 meses después del inicio de la crisis de las ‘hipotecas basura’, lanzó a la imprenta ‘Subprime Solution: How the Global Financial Crisis Happened and What to Do about It’. Y en 2009, el popular «’Espíritus Animales’», de inspiración keynesiana, junto a su amigo el también Nobel George Akerlof, explicando los mecanismos psicológicos que afectan al día a día de la economía.

El año pasado se publicó en español (Editorial Deusto) ‘Las finanzas en una sociedad justa’, con un subtítulo muy claro: «Dejemos de condenar el sistema financiero y, por el bien común, recuperémoslo», pues juega un papel esencial e insustituible en el modelo económico actual.

«El capitalismo financiero es una invención, y el proceso de inventarlo no ha terminado en absoluto», escribe en sus páginas. «Y por ello debe extenderse, democratizarse y humanizarse», dando a las personas «la capacidad de participar de igual a igual en el sistema financiero, con pleno acceso a la información y con los recursos, tanto humanos como electrónicos, para hacer un uso inteligente de sus oportunidades».

El año pasado, en una entrevista con EL MUNDO, Shiller se quitaba el cartel de favorito, indicando que éste era «más bien absurdo. Pero, desde luego, es una burbuja. Mis amigos y mi familia tratan de no hacer caso a esas especulaciones. Porque, si hay alguna ley en eso, es a que, cuanto más arriba estás en las quinielas, menos oportunidades tienes de que te den el Nobel».

Esa vez, el Nobel que anticipaba las burbujas, se equivocó.

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