Quito. (Pablo Sanmartín Rodríguez). – Tras nueve meses de intensas negociaciones técnicas y ocho rondas de diálogo, el Gobierno Nacional anunció la conclusión del Acuerdo de Comercio Recíproco Ecuador – Estados Unidos (ART). Este instrumento, calificado como el primer tratado bilateral de acceso a mercados en la historia de ambas naciones, marca un antes y un después en la política exterior del país.
El ministro de Producción y Comercio Exterior, Luis Alberto Jaramillo, destacó que el ART no es solo un pacto arancelario, sino un marco de seguridad jurídica que abarca propiedad intelectual, comercio electrónico y cooperación contra actividades ilícitas como la pesca y la minería ilegal.
Beneficios inmediatos: Arancel 0% para el 50% de exportaciones
La entrada en vigencia del ART garantiza un acceso preferencial inmediato para aproximadamente el 50% de la oferta exportable ecuatoriana, la cual ingresará al mercado estadounidense con 0% de sobretasa.
A diferencia de esquemas anteriores como el ATPA o el ATPDEA, que eran concesiones unilaterales y temporales, el ART establece compromisos mutuos y previsibilidad a largo plazo.
Impacto en los sectores productivos:
En noviembre pasado, ya se levantó la sobretasa a 105 productos, beneficiando directamente al banano y cacao, que representan el 35% del valor exportado según FEDEXPOR. Con la plena vigencia del acuerdo, se busca eliminar barreras para productos que aún enfrentan sobretasas, tales como:
Acuicultura: Camarón y Atún procesado.
Floricultura: Rosas y flores frescas.
Agroindustria: Brócoli congelado.
Manufactura: Cerámica plana, muebles y perfiles de madera.
Análisis: Una integración estratégica bajo el Gobierno de Noboa
Desde una perspectiva analítica e institucional, este acuerdo constituye el pilar fundamental de la estrategia de «integración estratégica» del presidente Daniel Noboa. Al consolidar el Acuerdo de Comercio Recíproco Ecuador – Estados Unidos, el país no solo fortalece su competitividad frente a vecinos regionales que ya contaban con tratados similares, sino que blinda su economía ante cambios políticos externos mediante reglas claras y permanentes.
Este logro trasciende lo comercial, posicionando al Ecuador como un socio confiable en el Hemisferio Occidental, atrayendo inversiones y fomentando la creación de empleo formal a través de la inserción competitiva en el mercado más grande del mundo.


