Loja. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- La política ecuatoriana experimenta un giro significativo tras la suspensión por nueve meses del movimiento Revolución Ciudadana por parte del Tribunal Contencioso Electoral. Esta decisión, sumada a la orden de desafiliación masiva emitida por el expresidente Rafael Correa desde Bélgica, ha provocado una «desbandada» que, según análisis de los periodistas Pablo Sanmartín Rodríguez y Lindon Sanmartín Rodríguez, del noticiero prensa radial noticias planeta al día, de la alianza informativa diario La Hora, S. R. Radio, y radio Planeta 106.1, deja al correísmo sin su posición como segunda fuerza política en la Asamblea Nacional Legislativa.
La desmovilización, calificada como una «defensa elástica», ha llevado a que asambleístas como Paola Cabezas se desafilien, confirmando Ricardo Patiño el inicio de este proceso.
El impacto es profundo: al no contar con un partido político reconocido y al no poder conformar una bancada independiente (ya existe una), los asambleístas correístas pasan a ser considerados «simples asambleístas de calle», perdiendo la representación jurídica que les otorgaba su movimiento.
Esta situación abre la posibilidad de una reestructuración de las comisiones legislativas, ya que la normativa establece que estas deben estar representadas por la primera y segunda fuerza política. Al desaparecer la segunda fuerza, el presidente de la Asamblea o el Consejo de Administración Legislativa podrían interpretar esta coyuntura para modificar la composición de dichas comisiones.
La Constitución de Montecristi establece que las mayores fuerzas políticas deben tener representación en la Asamblea. Sin embargo, el artículo 124 de la Constitución de la República del Ecuador indica que solo los partidos o movimientos con al menos el 10% de los miembros de la Asamblea pueden formar una bancada legislativa. Al estar desafiliados, los exmiembros de Revolución Ciudadana ya no cumplen con este requisito como partido político.
Analistas sugieren que esta situación podría allanar el camino para una reforma total de la Constitución de la República del Ecuador, permitiendo que leyes que antes enfrentaban resistencia ahora tengan un «camino expedito» para su aprobación. La «desmovilización ordenada» por el expresidente, actuando «con el estómago», ha generado efectos colaterales que reconfiguran el panorama político y parlamentario del país.
La falta de una segunda fuerza política en la Asamblea Nacional Legislativa es un punto crucial que, según los expertos, no ha sido suficientemente analizado por otros comentaristas políticos.
Este escenario, derivado de la resolución del Consejo Nacional Electoral de adelantar el proceso eleccionario y la suspensión del movimiento, plantea interrogantes sobre el futuro del socialismo del siglo XXI en Ecuador y la dinámica de poder dentro del parlamento.

