Ana Corina Sosa, hija de María Corina Machado, recibió este miércoles en el Ayuntamiento de Oslo el Nobel de la Paz en nombre de la opositora venezolana, que no ha podido viajar a Noruega a tiempo para recibir en persona el premio, aunque viajará igualmente a la capital noruega, según el Instituto Nobel y Machado.
Ana Corina Sosa, hija de María Corina Machado, pronunció unas palabras antes de leer el discurso de aceptación de la líder opositora venezolana y agradeció al Comité del Nobel.
“Con toda la alegría de mi corazón, puedo decirles que en tan solo unas horas podremos abrazarla aquí en Oslo, después de 16 meses viviendo en la clandestinidad, escondida”, dijo Sosa.
Machado confirmó por la mañana que no llegaría a la ceremonia pero que está en camino a la capital noruega.
“Mientras espero el momento de abrazarla, pienso en las otras hijas e hijos que hoy no pueden ver a sus madres. Esto es lo que la impulsa. Lo que nos impulsa a todos. Ella solo quiere vivir en una Venezuela libre, y nunca renunciará a ese propósito”, agregó Sosa antes de pronunciar el mensaje de la ganadora.
Ana Corina Sosa lee el discurso de su madre, María Corina Machado
“El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio”.
María Corina Machado: “Han sido casi tres décadas de lucha contra una dictadura brutal, y lo hemos intentado todo: diálogos traicionados, protestas multitudinarias reprimidas, elecciones manipuladas. La esperanza se derrumbó, y con ella se fue apagando la fe en que algo pudiera cambiar. La posibilidad de un cambio se volvió una ingenuidad o una locura”.
María Corina Machado: «Durante estos dieciséis meses en la clandestinidad hemos construido nuevas redes de presión cívica y de desobediencia disciplinada, preparándonos para una transición ordenada hacia la democracia. Así llegamos hasta el día de hoy, en el que resuena el clamor de millones de venezolanos que ya sienten cercana su libertad. Este premio tiene un significado profundo: le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo más importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lección forjada a través de este largo y difícil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad. La libertad se conquista cada día, en la medida en que estemos dispuestos a luchar por ella. Esa es la razón por la cual la causa de Venezuela trasciende nuestras fronteras. Un pueblo que elige ser libre no solo se libera a sí mismo, sino que contribuye con toda la humanidad».

