Reino Unido y Noruega han formalizado una nueva alianza militar destinada a proteger los cables submarinos del Atlántico Norte ante el incremento de la actividad naval rusa.
El acuerdo, presentado como “histórico” por el primer ministro británico Keir Starmer, contempla patrullas conjuntas entre al menos 13 buques de guerra de ambas naciones, orientadas a detectar submarinos rusos y salvaguardar infraestructuras críticas.
La iniciativa complementa un pacto previo de 10.000 millones de libras para que Noruega adquiera cinco fragatas británicas, que operarán junto a ocho embarcaciones del Reino Unido en el flanco norte de la OTAN.
Además, Londres integrará misiles noruegos en la Royal Navy, reforzando su capacidad disuasoria en una región donde la presencia rusa ha crecido un 30% en los últimos dos años.
Los ministros de Defensa John Healey y Tore Sandvik firmaron el acuerdo en Londres, mientras Starmer y su homólogo Jonas Gahr Støre se reunieron en Downing Street antes de visitar la base de la RAF en Lossiemouth, desde donde despegan aeronaves encargadas de rastrear buques rusos.
Ambos gobiernos subrayaron que la cooperación es esencial en un contexto de amenazas crecientes y necesidad de consolidar alianzas estratégicas.

