Los presidentes de Venezuela y Turquía, Nicolás Maduro y Recep Tayyip Erdogan, sostuvieron una conversación telefónica para analizar el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, ejecutado desde agosto mediante buques de guerra, aviones de combate y el portaviones más grande del mundo.
Washington argumenta que estas operaciones buscan combatir el narcotráfico, mientras Caracas sostiene que se trata de maniobras destinadas a promover un cambio de régimen y presionar las vastas reservas petroleras venezolanas.
Según la cancillería venezolana, Erdogan expresó preocupación por las amenazas que, a su criterio, afectan la estabilidad del Caribe. Desde Ankara, la presidencia turca subrayó la necesidad de mantener canales de diálogo entre Estados Unidos y Venezuela y manifestó su deseo de que la tensión disminuya pronto.
Maduro detalló a su homólogo turco que considera estas operaciones como ilegales y desproporcionadas, insistiendo en que Venezuela continúa enfocada en la estabilidad política, la paz interna y el crecimiento económico. Ambos mandatarios discutieron además las consecuencias de la suspensión masiva de vuelos internacionales, luego de una alerta emitida por autoridades estadounidenses debido al incremento de actividad militar cerca del territorio venezolano.
En la conversación, coincidieron en la urgencia de restablecer la ruta aérea Caracas–Estambul–Caracas operada por Turkish Airlines, clave para el flujo de turistas e inversionistas entre ambos países.
Erdogan ha sido uno de los aliados internacionales más firmes de Maduro, brindándole respaldo tras su proclamación para un tercer mandato en 2024, una elección que la oposición venezolana calificó como fraudulenta.
La relación entre ambos líderes se ha consolidado desde 2018, cuando Erdogan visitó Caracas para apoyar a Maduro frente a las sanciones estadounidenses. La reciente comunicación refuerza ese vínculo en un momento de creciente tensión regional y presión diplomática sobre el gobierno venezolano.

