Madrid.- (Por EL MUNDO.es).- Cualquiera se ha dolorido de un pelotazo en alguna de las partes de su cuerpo a lo largo de su vida. En caliente, el receptor del ‘chut’ se solía acordar de la madre del osado lanzador a la vez que palpaba la zona del impacto. Sin embargo, Cristiano Ronaldo, capaz de golpear el balón a 120 kilómetros por hora, invirtió el proceso durante el primer amistoso de pretemporada del conjunto madridista frente al Bournemouth. Hizo que un obús de los suyos fuese recibido como un ‘regalo’.
El crack portugués se dispuso a lanzar un libre directo cerca de la media luna del área. Un misil salió despedido del empeine de su pie derecho directo a portería. Pero el destino de aquel golpeo era otro, la figura de un joven lugareño de 11 años, Charlie Silverwood. Acto seguido, el esférico fue a parar a la cara del chico aunque en el último momento pudo parar el tremendo golpe con su brazo izquierdo.
A pesar del dolor, Charlie decidió aguantar el dolor con su padre durante los 84 minutos restantes. El motivo era más grande que el sufrimiento: contemplar de cerca a sus ídolos en una ocasión única. Y vaya si lo hizo. El propio Ronaldo anotó dos goles en esa misma portería e incluso uno de falta directa.
Tras la finalización del encuentro, Charlie se fue al hospital acompañado de su padre. Unas radiografías diagnosticaron la fractura en su muñeca izquierda, lo que provocó una intervención quirúrgica para colocar los huesos dañados del joven aficionado.
La historia llegó a oídos del Real Madrid, que no dudó en recompensar al chico con una camiseta firmada de su jugador y verdugo preferido, Cristiano Ronaldo.
Video por MUFC1963
http://youtu.be/LhJxGvFGfqI
Uno de los miembros del gabinete de comunicación del club, Juan Camilo Andrade, fue el encargado de obsequiar al lesionado ante la partida del equipo blanco de territorio británico. Para Charlie Silverwood unos huesos rotos bien valen una recompensa de su ídolo.

