Quito.- La segunda fase del proyecto minero Mirador, la mayor mina de cobre en operación de Ecuador, enfrenta un nuevo retraso y no tiene fecha definida de arranque, según informó la empresa china Tongling Nonferrous Metals en un comunicado publicado el 6 de enero de 2026 en la Bolsa de Valores de Shanghái.
El proyecto, ubicado en la provincia amazónica de Zamora Chinchipe, es operado por Ecuacorriente, filial de Tongling. Su primera fase inició producción a gran escala en 2019, marcando un hito para Ecuador al convertirse en su primera mina industrial de cobre y posicionar al país en el mapa mundial de este metal.
La fase II, conocida como Mirador Norte, estaba prevista para iniciar operaciones en 2026 y tenía como objetivo más que duplicar la producción actual. Sin embargo, el avance del proyecto se encuentra paralizado debido a que no se ha firmado la adenda al contrato de explotación minera con el Estado ecuatoriano.
En el comunicado, la empresa señaló que concluyó una nueva ronda de negociaciones preliminares con el Gobierno, pero advirtió que persisten incertidumbres. “Dadas las importantes diferencias entre el entorno de inversión y operación de Ecuador y el de China, su volátil situación política y la inestabilidad de su entorno legal, la fecha específica de firma del contrato minero para la fase II sigue siendo incierta”, indicó Tongling.
La compañía también anticipó que el retraso tendrá un impacto en sus resultados operativos de 2026.
Una mina lista, pero sin contrato
Aunque las instalaciones de Mirador Norte están terminadas desde mayo de 2025 y la empresa esperaba iniciar producción de prueba a finales de ese año, el proyecto permanece detenido. La razón principal es la falta de acuerdo sobre la construcción de una hidroeléctrica de 129 megavatios, compromiso incluido en el contrato original firmado en 2012.
El Gobierno de Daniel Noboa condicionó la firma de la adenda a que Ecuacorriente ejecute esa obra de autogeneración eléctrica. No obstante, la empresa ha manifestado que ya no es viable asumir esa inversión, argumentando que el proyecto se retrasó por más de una década y que los costos se incrementaron sustancialmente.
La discrepancia se da en un contexto de alta sensibilidad energética. En 2024, Ecuador atravesó una severa crisis eléctrica que obligó incluso a suspender temporalmente las operaciones de Mirador durante los cortes de luz, debido a su elevado consumo energético.
Alto consumo de energía y presión regulatoria
Actualmente, la primera fase de Mirador demanda 83 megavatios, una cifra similar al consumo de toda la provincia de Los Ríos. Con la entrada de Mirador II, la demanda energética total del proyecto subiría a 180 megavatios.
Ante esta realidad, el Gobierno ha impulsado políticas para que las grandes consumidoras cuenten con sistemas propios de generación. En junio de 2025, mediante el Decreto Ejecutivo 32, se estableció un plazo hasta diciembre de 2026 para que estas empresas implementen soluciones de autogeneración.
Mientras tanto, Ecuacorriente ya ha recurrido al alquiler de generación termoeléctrica para garantizar el suministro de la primera fase.
Inversión en suspenso
La empresa había estimado que Mirador Norte requeriría una inversión adicional de USD 600 millones y permitiría elevar progresivamente la extracción diaria de material mineralizado de 60.000 a 140.000 toneladas en un período de tres años.
Por ahora, Tongling aseguró que continuará las gestiones con las autoridades ecuatorianas para destrabar el proceso contractual y se comprometió a informar oportunamente sobre cualquier avance.


