La Unión Europea ha acordado el nuevo Fondo de Solidaridad Migratoria para 2026, que prevé 21.000 reubicaciones de solicitantes de asilo y una contribución financiera de 420 millones de euros.
Estas cifras quedan por debajo de los 30.000 traslados y 600 millones propuestos por la Comisión Europea, lo que implica un nivel de apoyo inferior para los países más presionados por la llegada de migrantes, como España, Italia, Grecia y Chipre.
Los ministros de Interior, reunidos en Bruselas, justificaron la reducción señalando que el primer ciclo completo del nuevo sistema de gestión migratoria solo abarcará medio año en 2026, por lo que las necesidades serán menores. La decisión contó con una amplia mayoría, según fuentes comunitarias.
El fondo permite a los Estados cumplir su cuota mediante reubicaciones, aportaciones económicas o medidas alternativas, como el envío de personal o apoyo a infraestructuras de acogida. Países como Chequia, Estonia, Croacia, Austria, Polonia y Bulgaria obtuvieron exenciones totales o parciales por encontrarse bajo presión migratoria significativa.
Los compromisos específicos de cada país se mantienen confidenciales hasta la adopción formal del fondo, prevista para el 16 de diciembre. No obstante, fuentes europeas señalan que la opción preferida por la mayoría de los Estados será la contribución financiera, en lugar de la acogida directa de solicitantes de asilo.

