Israel. (PabloSanmartín Rodríguez).- El gobierno de Israel intensificó su ofensiva en Líbano tras una serie de ataques aéreos en la capital, Beirut, que dejaron al menos siete muertos y decenas de heridos, según el Ministerio de Sanidad libanés.
Los bombardeos impactaron en zonas del sur de la ciudad, como Jnah y Khaldeh, donde el Ejército israelí aseguró haber eliminado a un alto mando de Hezbolá, aunque no ofreció detalles sobre su identidad. En paralelo, ataques adicionales en el sur del país dejaron al menos ocho fallecidos más, entre ellos un paramédico, y más de 30 heridos.
En respuesta, Hezbolá lanzó más de 40 cohetes hacia el norte de Israel, en una escalada que incrementa la tensión en la frontera común. El intercambio de fuego ha afectado tanto a zonas civiles como a posiciones militares en ambos lados.
En este contexto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que su país tiene la intención de ocupar amplias zonas del sur de Líbano como parte de una estrategia de seguridad. Según explicó, las Fuerzas de Defensa de Israel establecerán una “zona de seguridad” que se extenderá hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera.
Katz también anunció medidas drásticas en las áreas fronterizas, incluyendo la demolición de viviendas en localidades cercanas para evitar futuras amenazas. Además, señaló que no se permitirá el retorno de desplazados libaneses hasta que se garantice la seguridad en el norte israelí.
Estas declaraciones han generado rechazo por parte del gobierno libanés. El ministro de Defensa, Michel Menassa, calificó los planes como una “profundización de la agresión” y denunció violaciones reiteradas del alto el fuego acordado en 2024.
La situación también involucra a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, desplegada en el sur del país para supervisar la estabilidad en la zona fronteriza. Sin embargo, el avance de las operaciones militares israelíes pone en entredicho su capacidad de contención.
El conflicto entre Israel y Hezbolá vuelve así a escalar, con implicaciones directas para la estabilidad regional en Medio Oriente y crecientes preocupaciones en la comunidad internacional.

