Loja. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- El Acuerdo de Comercio Recíproco entre Ecuador y Estados Unidos reducirá el arancel para vehículos, piezas y partes de ensamblaje (CKD) provenientes de ese país al 10%, una vez que entre en vigor, previsto para agosto de 2026. Actualmente, estos productos enfrentan tarifas de entre el 30% y el 40%.
Además, los vehículos híbridos con motores de más de 2.000 centímetros cúbicos tendrán una eliminación total de aranceles de forma inmediata, ampliando los incentivos ya existentes para unidades de menor cilindraje.
Impacto en el mercado automotriz
Según la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana, el impacto en la industria local sería limitado, ya que los vehículos estadounidenses representan menos del 2% del mercado ecuatoriano y se concentran en segmentos de gama alta.
Entre las marcas más comercializadas de ese origen destacan Ford, RAM, Chevrolet y BMW.
El acuerdo también contempla una reducción progresiva de aranceles para autopartes como frenos, amortiguadores y baterías, que llegarán a 0% en un plazo de dos a cuatro años.
Nuevas reglas para la importación
Uno de los cambios más relevantes es que Ecuador aceptará certificaciones estadounidenses para vehículos y autopartes, siempre que cumplan con las Normas Federales de Seguridad de Vehículos Automotores (FMVSS) y estándares de emisiones de ese país.
Esto implica que los importadores ya no deberán presentar documentación adicional para demostrar el cumplimiento de normas técnicas ecuatorianas, lo que simplifica los procesos y reduce costos.
Sin embargo, expertos señalan que esta medida representa una concesión comercial, ya que estas facilidades no se aplican en igualdad de condiciones para las exportaciones ecuatorianas hacia Estados Unidos.
Riesgos y competencia en repuestos
El acuerdo también abre la puerta a la importación de productos remanufacturados y reacondicionados desde Estados Unidos, lo que podría impactar el mercado de repuestos en Ecuador.
Estos productos, comunes en el mercado estadounidense, podrían ingresar a precios más bajos, aumentando la competencia en el segmento de reposición, donde se sustituyen piezas de vehículos usados.
Aunque la normativa ecuatoriana actual permite únicamente la importación de autopartes nuevas, el acuerdo podría modificar este escenario, generando tensiones con otros socios comerciales y desafíos para la industria local.

