CNE: ¿Democracia ecuatoriana en crisis por partidos satélites?

Loja. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- La reciente suspensión definitiva de los movimientos políticos Unidad Popular y Construye por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), ha puesto en el centro del debate la fragilidad de la democracia ecuatoriana, especialmente en lo que respecta a la estructura y funcionamiento de los partidos políticos.

Pablo Sanmartín Rodríguez, director del programa Expresión Politika de S.R. Radio y Radio Planeta 106.1, ofreció un análisis contundente sobre esta situación, señalando deficiencias estructurales y la urgencia de reformas.

Pablo Sanmartín Rodríguez enfatizó que, si bien la Constitución y el Código de la Democracia garantizan la participación política, «artificios jurídicos» han permitido la creación de partidos sin objetivos claros. Estos partidos, a menudo, carecen de principios ideológicos definidos, fines políticos concretos y definiciones éticas frente al escenario electoral. Uno de los elementos más críticos y menos valorados, según el analista, es la financiación política.

La falta de transparencia en la financiación de campañas electorales y la permanencia de los partidos es un problema recurrente. Pablo Sanmartín Rodríguez describió cómo, en la práctica, se busca a candidatos con recursos económicos, quienes asumen el costo de las campañas, mientras el partido se beneficia de los votos para superar el umbral del 5% y reclamar recursos estatales. «El gran beneficiado de esa votación es un partido político que ni siquiera tuvo la capacidad económica, política y de organización de poder financiar la campaña electoral de sus candidatos», afirmó.

El caso de Construye es paradigmático. La votación obtenida en 2023, que le permitió superar el 5%, se atribuyó a la candidatura del extinto Fernando Villavicencio, no a una adherencia genuina al movimiento. Pablo Sanmartín Rodríguez argumenta que los partidos «dolosamente» se apropian de estos votos, presentándolos como seguridad jurídica, cuando en realidad el pueblo votó por un candidato y una posición política, no necesariamente por el partido en sí.

El concepto de «adherencia» es clave en el análisis de Pablo Sanmartín Rodríguez. Cuestiona la validez de las firmas de respaldo para la personería jurídica, que a menudo se obtienen sin un compromiso real del ciudadano.

Pablo Sanmartín Rodríguez propone que el CNE exija una adherencia calificada y certificada, con firma y rúbrica, y la entrega de un carnet que demuestre el compromiso del afiliado con el partido, sus estatutos y su financiación. Esta medida, según él, permitiría diferenciar entre un respaldo momentáneo a una tesis o candidato y una verdadera afiliación.

Pablo Sanmartín Rodríguez también criticó el «caudillismo» interno y la existencia de «candidatos eternos» cuya financiación es un misterio. Sugiere que la falta de una legislación clara sobre la calidad de la adherencia es un vacío legal que debe ser subsanado.

Además, planteó la necesidad de revisar las alianzas políticas, que a menudo se forman por la debilidad de los partidos y no por una convergencia ideológica, violentando los derechos políticos de sus integrantes.

El analista advirtió que la observación del CNE no debería limitarse a Unidad Popular y Construye. Partidos como el Social Cristiano, Izquierda Democrática e incluso el partido del actual presidente de la República, podrían estar bajo escrutinio si se aplica el mismo criterio de adherencia y financiación. «La votación que obtuvo es una votación propia del presidente», señaló sobre el partido del mandatario, cuestionando si existe una adherencia sólida detrás de ese respaldo electoral.

Pablo Sanmartín Rodríguez, hizo un llamado a construir una verdadera cultura política en Ecuador, tanto en los partidos como en los ciudadanos. Propuso que la desafiliación de un partido conlleve una «pausa administrativa» de los derechos políticos del ciudadano, para evitar la «extorsión política» y el trasvase de afiliados a «partidos satélites» por órdenes de figuras políticas. La corrección de estos «síntomas visibles» es, a su juicio, el camino para enderezar la democracia ecuatoriana y eliminar las «taras que pueden rayar en la corrupción» dentro de los partidos políticos.

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