Quito.- (Lindon Sanmartín Rodríguez. S. R. Radio).– Ante el estiaje previsto para los próximos meses, el sistema eléctrico ecuatoriano se prepara para enfrentar un periodo de mayor exigencia operativa que va más allá del componente climático. La reducción de los aportes hídricos limita la disponibilidad de generación y, al mismo tiempo, incrementa la presión sobre la capacidad de transferencia del sistema, es decir, su aptitud para transportar energía hacia los principales centros de consumo del país.
En este contexto, la anticipación y la gestión oportuna se convierten en factores determinantes para garantizar la continuidad del servicio eléctrico, un insumo estratégico que sostiene la producción, la industria, la salud y la vida cotidiana. Durante los periodos de estiaje, cuando el sistema opera con márgenes más ajustados, fortalecer la eficiencia en redes, infraestructura y consumo contribuye a minimizar impactos económicos y a preservar la competitividad nacional.
Desde una perspectiva técnica, los eventos recientes han evidenciado que el desempeño del sistema eléctrico no depende únicamente de la disponibilidad de lluvias. Aspectos como la inversión sostenida, el mantenimiento oportuno, la expansión de redes y la eficiencia energética juegan un rol igual de relevante. Si bien el país ha logrado superar momentos complejos gracias a mejoras estructurales y condiciones climáticas favorables, avanzar hacia soluciones de largo plazo permitirá reducir la dependencia de la hidrología y fortalecer la confiabilidad del sistema.
“El estiaje debe ser una señal para actuar con anticipación. Invertir en eficiencia energética y tecnología no es un gasto, sino una decisión estratégica que reduce riesgos, mejora la productividad y fortalece al sistema eléctrico en su conjunto”, señaló Álvaro Rosado, gerente general de INSELEC.
Desde el sector privado se destaca que, independientemente de la gestión estatal, existen acciones concretas para mitigar el impacto de posibles cortes energéticos. Entre ellas se incluyen la implementación de sistemas de alimentación eléctrica ininterrumpida (UPS), diseñados para proteger equipos eléctricos y electrónicos frente a interrupciones y fluctuaciones de voltaje; la modernización de la infraestructura eléctrica; y la incorporación de tecnologías que optimicen la distribución y calidad de la energía, reduciendo pérdidas y transformando posibles penalidades en ahorros sostenidos.
En este escenario, el sector privado cumple un rol clave. El marco regulatorio vigente facilita avanzar en procesos de autogeneración, optimización del consumo y adopción de nuevas tecnologías, especialmente en sectores productivos donde la continuidad del suministro eléctrico es crítica.
Así, el estiaje no solo representa un reto operativo, sino también una oportunidad para modernizar la matriz energética, fortalecer una cultura de consumo responsable y construir un sistema eléctrico más resiliente. En esa línea, INSELEC reafirma su compromiso de aportar con soluciones técnicas que acompañen al Ecuador en su proceso de transformación energética y fortalecimiento de su infraestructura eléctrica.

