Marco Rubio llega a Ecuador para ampliar cooperación

Quito. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llega este 9 de septiembre de 2026 a Quito para reunirse con el presidente Daniel Noboa, en la que constituye su segunda visita a Ecuador. La agenda busca ampliar la cooperación bilateral más allá del ámbito militar y fortalecer los vínculos económicos y comerciales.

La visita forma parte de una gira por Colombia, Ecuador y Perú, en la que Rubio pretende consolidar la presencia estadounidense en América Latina y reducir la influencia de China en la región. El funcionario ha señalado que Washington comparte con estos países intereses relacionados con la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero también oportunidades para alcanzar acuerdos comerciales e impulsar la inversión.

Ecuador ocupa un lugar estratégico dentro de la política regional de la Administración de Donald Trump. La cooperación en seguridad se ha intensificado durante los últimos años y actualmente ambos países participan en operaciones contra embarcaciones presuntamente vinculadas con organizaciones del narcotráfico en el Pacífico ecuatoriano.

Estas acciones militares han generado cuestionamientos debido a la falta de información pública que permita determinar la naturaleza de las embarcaciones intervenidas. Además, congresistas demócratas estadounidenses han planteado restricciones a las operaciones conjuntas, mientras organizaciones y sectores políticos han expresado preocupación por posibles vulneraciones de derechos humanos.

Rubio busca ahora ampliar esa relación hacia la economía. El secretario de Estado ha planteado que Estados Unidos puede hacer más con Ecuador en materia económica y presenta a Washington como una alternativa frente a la creciente presencia de China en América Latina.

La estrategia estadounidense se enmarca en la denominada “Doctrina Donroe”, una política impulsada por el Gobierno de Trump que busca reforzar la influencia de Washington en el hemisferio y limitar la participación de potencias externas, particularmente China y Rusia.

En ese contexto, Rubio ha cuestionado las inversiones y acuerdos de Pekín en la región y ha defendido una mayor participación estadounidense mediante inversión privada, tecnología y contratos que Washington presenta como transparentes y beneficiosos para los países latinoamericanos.

La propuesta coloca al Gobierno de Daniel Noboa ante un complejo escenario diplomático. Apenas en agosto de 2026, el presidente ecuatoriano visitó China y se reunió con Xi Jinping, con quien acordó profundizar la cooperación bilateral en áreas económicas, comerciales, financieras, tecnológicas, energéticas y culturales.

Durante esa visita, China anunció una donación de USD 47 millones destinada a proyectos de seguridad, salud, educación, producción y prevención de riesgos. Además, ambos gobiernos suscribieron cinco acuerdos relacionados con comercio, desarrollo, economía y comunicación.

La relación con Pekín también mantiene asuntos pendientes. Entre ellos figuran la posible firma de un contrato con PowerChina para la operación de Coca Codo Sinclair durante 25 años, así como la renegociación de contratos de explotación minera con compañías de origen chino.

Al mismo tiempo, existen tensiones comerciales. Estados Unidos planteó un arancel del 10% para varias economías, incluido Ecuador, mientras China suspendió temporalmente en julio a 14 empresas camaroneras ecuatorianas debido a cambios en los controles sanitarios.

La visita de Marco Rubio se convierte, por tanto, en un momento clave para la política exterior y económica de Ecuador. Washington busca profundizar su alianza estratégica con Quito, mientras Pekín mantiene una fuerte presencia comercial y ofrece nuevas oportunidades de inversión.

El escenario adquiere mayor relevancia por el peso comercial de ambos países. Durante el primer semestre de 2026, China fue el segundo socio comercial de Ecuador después de Estados Unidos y ocupó el primer lugar cuando se considera exclusivamente el comercio no petrolero. Para el Gobierno de Noboa, el desafío será mantener abiertas ambas relaciones mientras negocia seguridad, inversión, comercio y acceso a nuevos mercados.

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