Loja.- Un 29 de mayo de 1985, en medio de un torrencial aguacero, arribó a esta ciudad, Mons. Hugolino Cerasuolo Stacey, con el objeto de hacerse cargo del obispado de Loja. Desde esa fecha hasta la presente, se ha constituido en un bastión importante para el desarrollo social y religioso de la provincia, impulsando la construcción de varias obras.

En un reportaje publicado en Diario EL UNIVERSO en julio de 1995, cuándo cumplía 10 años, al frente de la Diócesis de Loja manifestaba “Mi primer acto fue entregarle a Nuestra Madre y Reina de El Cisne, mi báculo, signo de mi autoridad pastoral. Desde ese entonces, siempre he pensado ser el instrumento de la siempre Virgen María para la construcción del Reino de Dios”, dice Mons. Hugolino Cerasuolo Stacey, Obispo de la Diócesis de Loja.

“Aprendí a amar a la Virgen desde niño, lo aprendía jugueteando en el regazo de mi madre. Crecí con ese amor, con esa otra madre, la Orden Franciscana -por la que soy lo que soy-. Todo, absolutamente todo, ha sido realización de nuestra Madre en nuestra Diócesis”. Expresaba uno de los escritos que tenía el entonces Obispo de Loja en su despacho, que se constituía como un símbolo de virtud ante la Virgen de El Cisne.

Generador de Obras
Uno de los objetivos primordiales que tuvo como Obispo, fue la construcción del Seminario Mayor Reina de El Cisne, obra que se inició el 13 de septiembre de 1985, con la adquisición de los terrenos en el sector de Zalapa, para luego colocar la primera piedra que vendría a significar el inicio de la obra en sí.
La culminación del Seminario Mayor, fue concluida el 30 de octubre de 1986, ingresando alrededor de 17 seminaristas. El primer año se incrementaron a 67 seminaristas y en los siguientes años, fue incrementándose el número de seminaristas, que algunos de ellos se encuentran en Roma y Pamplona.
Todo ello significó, que el Seminario Mayor Reina de El Cisne se constituya en uno de los mejores de la Iglesia.
Reconstrucción de Iglesia Catedral
Hugolino Cerasuolo Stacey, durante su gestión impulsó la reconstrucción de La catedral, del Palacio Episcopal, del órgano de la Catedral, para lo cual gestionó una ayuda de Alemania, pero una de las frustraciones que tuvo que pasar, es que no se le brindó el apoyo de las autoridades locales y nacionales de ese entonces, en la construcción de una clínica de rehabilitación para drigadictos y alcohólicos.
En 1995, Mons. Hugolino Cerasuolo Stacey, presentó su renuncia, debido a su delicado estado de salud, ante su Santidad Juan pablo II, y hasta ese entonces no recibía ninguna notificación de su sucesor en la Diócesis de Loja.

