Municipio de Loja, reconoce trayectoria del Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, con rotulación de calle

Nota del Editor

A nombre de la Familia Sanmartín Rodríguez y quienes conformamos S. R. Radio, felicitamos al Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, por el merecido reconocimiento en vida, por parte del Cabildo Lojano, al aprobar que una de las calles de la ciudad de Loja, lleve su nombre.

Por: Lindon Sanmartín Rodríguez
Periodista de S. R. Radio

En un acto protocolario, el Municipio de Loja, el pasado sábado 30 de agosto del 2025, realizó la rotulación de la calle “Herman Jaramillo Ordóñez”, en el barrio 18 de noviembre, ubicada al norte de la ciudad.

El evento, honra la trayectoria y el aporte intelectual del Dr. Herman Jaramillo Ordóñez en el contexto local y nacional y que conto con la presencia de las autoridades provinciales, familiares y amigos de la familia Jaramillo Luzuriaga.

El Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, un hombre de muchas virtudes, abogado de profesión, docente de vocación, escritor de reflexión y servidor de la justicia con convicción; pero que también le envuelven defectos, como a cualquier ser humano. Su vida, rodeada de tragos dulces y amargos, no limitó a su alma, ni opaco sus sueños y convicciones; al contrario, supo caminar entre el mosaico para practicar una filosofía de vida, bañada por la moral.

Herman Felicísimo Jaramillo Ordóñez, nace en la ciudad de Loja el 30 de agosto del año 1940; fecha que nos invita a reflexionar sobre las coincidencias; pero la vida transcurre en causalidades y no meras casualidades; y esto tiene un impacto más profundo, pues eventos especiales ocurren por una causa.

Sus padres fueron Francisco Jaramillo Cabrera, de profesión sastre y Maclovia Ordóñez, ama de casa; Proveniente de un hogar humilde, del cual, nacen dos seres su hermana Melva y Herman Felicísimo.

A temprana edad pierde a su Madre

Pablo Jaramiilo Luzuriaga cuenta que a temprana edad, el Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, se enfrentó a una de las tragedias más espeluznantes que pueda atravesar una criatura, perder a su madre; lo que desencadenó en momentos incómodos y tristes en la vida escolar.

Cuenta que en la Escuela José Antonio Eguiguren «La Salle»; pues, como “Hermitan mismo relata, en mayo, mes de las madres, en el programa que se realizaba, mientras todos los niños alegremente acudían ante el cobijo más abrigado que pueda existir en el universo, esos brazos de la madre, a entregar una rosa; se limitaba a observar y tratar de comprender su infortunio, y al finalizar la jornada, acudía ante una imagen a depositar esas rosas sin dueña terrenal, para enaltecer y embellecer a la Madre de Madres”.

Dada, la limitación de sus recursos económicos, aquellas navidades, frías como noches agostinas, se abrigaban al encontrar al interior de una media par de reales; para un dulce, para una golosina; y desde la ventana, avisaba a todos aquellos pudientes que paseaban en las veredas -cual destile- para lucir sus carros de juguete y bicicletas nuevas.

Proteger al más débil

Pablo Jaramillo Luzuriaga considera que estos momentos fomentaron en su Padre, la rebeldía ante la vida, de manera sana; pero sobre todo ante las incomprendidas injusticias por los reglones torcidos de Dios; de ahí que sus actos fueron siempre destinados a proteger al más débil, con esa sangre torrencial de revolución, de izquierda.

Señala que estas vivencias en carne propia se constituyeron en los cimientos para convertirse en el futuro, en un hombre de principios claros como el amanecer, de una responsabilidad que nunca claudicó, de hacer la honestidad un escudo, y de la humanidad un faro. Un ser inigualable, que talló del perdón un lenguaje, un estandarte a la lealtad, y del don de gente, su huella imborrable más humana; pues el lienzo de la vida, pinta de causalidades.

La motivación de seguir estudiando

Herman Jaramillo Ordóñez, sus estudios secundarios los realizó en el Colegio “Experimental Bernardo Valdivieso». Su hijo narra una vivencia propia de los jóvenes de esa época y porque no decirlo de los actuales momentos. Vivencia que puede servir de inspiración para la actual juventud.

Pablo Jaramillo Luzuriaga narra que “cuando cursaba el segundo curso, decidió no estudiar más; y al tener un padre duro de carácter, y que no solapaba la vaguería; lo obligó a trabajar de peón; y un día, mientras cargaba las piedras en una carreta por la 24 de Mayo, pasaron sus ex compañeros, solo es de imaginarse el color de su piel, de su espíritu, arder en matices profundos como el fulgor del carbón encendido, rojo vivo que late en la brasa, yo diría una quemazón silente; lo llevó a retomar sus estudios de manera inmediata, pero con un afán, un anhelo; superarse a sí mismo; mostrarse como un hombre destinado a caminar con firmeza entre leyes y letras, un hombre que nunca temió al peso de la justicia, ni al compromiso de la palabra”.

La formación académica de Herman Jaramillo Ordóñez, lo llevo a continuar sus estudios en la Universidad Nacional de Loja; obteniendo los títulos de Licenciado en Ciencias Sociales, Políticas y Económica; luego el de Doctor en Jurisprudencia; Abogado; y Licenciado en Ciencias de la Educación y Profesor de enseñanza secundaria en la especialización de Filosofía y Letras.

Trayectoria profesional

Durante su vida profesional ocupó varios cargos, siempre al servicio de la sociedad, para favorecer en la construcción de un templo social más equitativo, desde los más sencillos, hasta aquellos que un cerrar y abrir de ojos, pueden desaparecer la humildad del ser, a quien no tiene los pies firmes y no mira a los demás al mismo nivel de sus hombros; orgullo ante el que no sucumbió.

Desempeño cargos como:

Secretario Abogado en la Universidad Nacional de Loja; Director de la Escuela de Administración y Auditoría de la Facultad de Ciencias Administrativas;

Director del Departamento de Planeamiento de la Facultad de Jurisprudencia;

Director de la Escuela de Derecho;

Subdecano y Decano de la Facultad de Jurisprudencia, entre otros.

Luego ya jubilado decidió postular al concurso realizado por el Ex Corte Suprema de Justicia, donde alcanzó el primer lugar, al someterse a una exhaustiva revisión de su carpeta y una prueba de conocimientos; llegando a ser Vocal del Consejo de la Judicatura, donde presidió la Comisión Administrativa Financiera; y fue vicepresidente y presidente de mencionado organismo.

Desde ese cargo, concretó con las extintas tasas judiciales, que un gran porcentaje se destine a la primera remodelación a los edificios donde funcionan los juzgados de la Corte Provincial de Loja, promovió reformas legales por sus posturas; y su trabajo conspiró en mejorar a la administración de justicia.

Dentro del ejercicio profesional se desempeñó como:

Abogado de los tribunales;

Miembro del Tribunal de Honor, del Colegio de Abogados de Loja;

Abogado de la Empresa Ecuatoriana de Aviación;

Abogado de la Cooperativa de Ahorro y Crédito «Padre Julián Lorente»;

Abogado del Banco de Loja; y,

Asesor Jurídico de la Cooperativa de Vivienda «Pío Jaramillo Alvarado».

Ala par, en sus venas fluía la pasión de la enseñanza, del maestro inculcador de conocimientos y valores, desempeñándose como docente en los Colegios:

Leones de Loja,

Adolfo Valarezo;

Bernardo Valdivieso;

Docente en la Universidad Nacional de Loja,

Universidad Internacional del Ecuador sede Loja.

Universidad de Machala.

Impartió las materias como:

Derecho Mercantil;

Derecho Administrativo,

Derecho Mercantil Bancario;

Antropología social;

Sociología;

Introducción al Derecho,

Historia del Derecho;

Derecho Societario,

Código de Comercio,

Ley de Compañías

La lectura, su pasión

Pablo Jaramillo Luzuriaga, tiene en su mente grabado y que nunca se borrará, de su mente “el hábito por la lectura, devorador de libros; amante de su biblioteca personal, de esos cosmos que se rodean de cuerpos de páginas por cada una de las paredes, donde no existe espacio para un cúmulo más de letras en pastas multicolores; donde el olor en sí, nos transporta a un mundo de sueños, de aprendizaje, de curiosidad”.

“Les seré confidente, Herman madrugaba a eso de las 5 de la mañana, a leer; su mesita junto a la cama, siempre se adornaba en su superficie con textos de diversos tamaños y colores, cuyas líneas se iluminaban con la luz de la lámpara del velador, y su cabeza cubierta de un gorro de lana, ahora que me pongo a pensar, no sé si era para abrigar su mente o para evitar que se escaparan sus pensamientos”, cuenta muy detalladamente su hijo.

“Libros rayados, corregidos, con manuscritos, una hoja papel bond, un esfero, de preferencia rojo, lo invitaban a volar por cada línea, entre párrafos, de principio a fin, hasta tener una idea cara que compartir con sus alumnos o rescatar ciertos apuntes para un nuevo libro por escribir”, señala.

Una preparación constante

Sin lugar a dudas, el navegar por todos esos mundos, -me refiero a sus estudios, cargos, y funciones- además de los diferentes cursos impartidos y recibidos, – pues la preparación fue constante-; caló en Herman y lo llevó a impregnar sus conocimientos, sin ningún egoísmo en cada uno de los libros publicados como autor y coautor, tales como:

Manual de Derecho Administrativo (cinco ediciones);

La Ciencia y Técnica del Derecho (cuatro ediciones),

La Obligación y Responsabilidad Médica (coautor con el Dr. Jaime Guzmán Regalado),

La Actividad Jurídica de la Administración,

Manual de Contratación Pública,

El Ejercicio del Amparo Constitucional en el Estado Social de Derecho,

La Justicia Administrativa,

El poder de la Administración de justicia,

Ética Jurídica,

La Justicia Constitucional; y,

La Justicia Administrativa en el Sistema Oral.

Dotes de Poeta

Pablo Jaramillo Luzuriaga, invita a reflexionar e inquietar sus mentes con el contenido de las dedicatorias de cada uno de los libros, “pues tenía dotes de poeta, lástima que no te incursionaste en este género papá, pero en cada uno de los trazos, podrán percibir a sus sentimientos expresarse, destinados a la juventud, al estudiante, a los nietos, a sus hijos y a su amada esposa Lolita”.

Reconocimientos y condecoraciones

En su trayectoria el Dr. Herman Jaramillo Ordóñez, recibio varios reconocimientos como:

Distinción al Mérito Docente otorgado por la Universidad Nacional de Loja;

Mención Especial en Reconocimiento al Ejercicio Profesional otorgado por el colegio de Abogados de Loja;

Condecoración «Pio Jaramillo Alvarado» como máxima distinción al Mérito Científico otorgado por el Concejo Municipal de Loja;

Condecoración «Clodoveo Carrión Mora», como Máxima distinción al Mérito Científico otorgado por el Consejo Provincial de Loja,

Condecoración «Loor al Maestro Lojano» otorgado por el colegio San Gerardo;

Y ante la Casa de la Cultura Ecuatoriana «Benjamín Carrión», como Socio De Número.

Defensor de la igualdad

En cada estrado judicial, la voz de Herman Jaramillo Ordóñez era firme, defendió a la igualdad, a la justicia y cada uno de los derechos; en las aulas, con su palabra sembró semillas y despertó conciencias, y con sus actos plasmó una memoria que quedó hecho testimonio.

Hombre de izquierda, rebelde de corazón, pero de espíritu solidario, con sus letras levantó la esperanza de muchos, su verbo fue puente; su lucha, su vida, enseñanza.

Un hombre de familia

Pablo Jaramillo Luzuriaga nos relata que su padre Herman Jaramillo Ordóñez, batallaba desde la trinchera de la izquierda, fijo su mirada y atención, en una «señorita de familia conservadora»; una historia al estilo Montesco y Capuleto, de esas trágicas, pero por su oposición, mas no por el final, ya que a pesar del distanciamiento y separación supieron rescatar, sembrar y cosechar el amor, para contraer matrimonio en el año 1968 y procrear 4 hijos.

Su árbol genealógico no se quedó ahí, pues en la actualidad cuentan los esposos Jaramillo Luzuriaga con 1 yerno, 1 nuera, 9 nietos y 1 bisnieto, que continuarán su caminar con orgullo, y serán el reflejo de la historia viva, voceros del eco de sus valores; una prolongación de su huella en el tiempo.

Pablo Jaramillo Luzuriaga señala que su padre en su vida familiar tuvo un Manual, al estilo de Héctor Abad algo más o menos así: «Si quieres que tu familia sea buena, hazla feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. La hacemos a la familia feliz para que sean buenos y para que luego su bondad aumenta su felicidad»; pero con un toque de Douglas Abraham en su obra el libro de la alegría, ya que descubriste el misterio de la vida; el encontrar en tu interior la propia felicidad, alejado del materialismo, del consumismo; enfocado en el crecimiento espiritual como una práctica diaria en tus sensatos pensamientos, buenas palabras, y mejores obras.

Una historia que contar

Detrás de ese rótulo «Herman Jaramillo Ordóñez», existe una historia por contar a más detalle, hoy les contare una parte; pero tras ella, el pilar fundamental y principal en cada uno empeñaste desde las nupcias, y que hoy al cenit del día, al ocaso de la vida, te esmeras por seguir en el cuidado y amor hacia nuestro padre; recibe de tus hijos, el más tierno y caluroso abrazo, expresión fraterna, como símbolo de nuestro afecto por tu paciencia y dedicación; de la cual somos conscientes que no es nada sencillo, ante ese señor «Parkinson» que se atrevió según la mitología griega que Memi -como le dicen sus nietos- su mente beba del río Leteo, que representa el olvido, para robarle lucidez y brillo; pero lo que no se imaginó, es que el amor de su familia y amigos, lo lleva de vez en cuando, por momentos; a que los labios del alma se hundan en el río Nemosiné que es la fuente del recuerdo, donde su manantial no sacia la sed, sino que despierta las memorias dormidas como hojas que flotan hacia la orilla del ser; donde regresan los rostros, se encienden las voces y los pasos perdidos resuenan en el sendero de su corazón.

Porque al final del día, al transitar por esta calle, se revivirá; ese letrero se tornará en un cristal de un pasado intacto, donde se encenderá la huella de lo vivido; y que permitirá guardar en nuestros ojos un horizonte de memorias, donde el alma recuerda, el corazón palpita y el tiempo se reconoce a si mismo.

Quiero culminar con un hermoso poema de Jorge Luis Borges conocido como

«Las dos abstractas fechas y el olvido», que menciona:

«Ya somos el olvido que seremos.
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán, y que es ahora,
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del Cielo
esta meditación es un consuelo.»

Porque con esta calle, vencerás la mortalidad humana; gracias a Loja, óyeme bien papá amado; no formarás parte de: «el olvido que seremos».

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