El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron una llamada telefónica histórica en medio de crecientes tensiones regionales, marcando el primer diálogo directo entre ambos mandatarios desde que Trump asumió su segundo período en la Casa Blanca.
La conversación, que se realizó el 7 de enero de 2026, se produjo en un contexto de fuerte tensión bilateral tras los recientes acontecimientos en América Latina, incluidos los comentarios de Trump sobre Colombia y su presunta vinculación con el narcotráfico, así como el operativo estadounidense que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Trump confirmó la llamada desde su red social Truth Social, donde aseguró que fue un “gran honor” dialogar con Petro, agradeció el tono de la conversación y manifestó su interés en reunirse con él “próximamente” en persona.
Por su parte, Petro destacó que el diálogo versó sobre temas como el narcotráfico, la situación de Venezuela y la necesidad de restablecer canales formales de comunicación entre ambos gobiernos, interrumpidos durante meses por la crisis diplomática. El mandatario colombiano calificó la llamada como un paso necesario para evitar que las diferencias escalen a un conflicto más profundo.
La llamada duró aproximadamente 30 a 55 minutos, según distintos voceros oficiales, y fue descrita por algunos asistentes como “cordial y constructiva”.
Este diálogo se produjo después de semanas de intercambios tensos entre Bogotá y Washington, que incluyeron declaraciones beligerantes por parte de Trump sobre posibles acciones militares y críticas directas al liderazgo de Petro. El mandatario estadounidense incluso describió a Colombia como un “país muy enfermo” en términos de narcotráfico en declaraciones recientes, agravando la crisis diplomática entre las dos naciones.
Además, Trump invitó oficialmente a Petro a una reunión en la Casa Blanca, aunque no se ha anunciado aún una fecha concreta. Este gesto ha sido interpretado como un intento de rebajar tensiones y retomar canales de cooperación diplomática, especialmente en materia de seguridad y lucha contra las redes de tráfico de drogas.
Analistas consideran que este acercamiento, aunque parcial y aún frágil, podría marcar un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, que han sido puestas a prueba por desacuerdos en política internacional y por la intervención estadounidense en Venezuela

