Quito.- (Andes) – El deber del Estado es hacer que se cumpla Ley y el estado de derecho: lo que suceda en Sarayacu será de absoluta responsabilidad de los dirigentes de esa comunidad y de los tres sentenciados que se refugian en ese sitio en lugar de cumplir con su condena, dijo este martes el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, durante un conversatorio con los medios de comunicación.
«La comunidad de Sarayacu está haciendo pura y simple politiquería. Actúan como si tuviéramos un Estado dentro del Ecuador. No se puede ceder ante esta barbaridad, aquí hay que respetar el estado de derecho, una sentencia de los tribunales del Ecuador. Lo que suceda será culpa de la comunidad y de los tres sentenciados que en lugar de cumplir con su condena se van a refugiar entre dirigentes politiqueros» señaló el mandatario en alusión al ex asambleísta Cléver Jiménez y dos de sus asesores.
En 2011, Jiménez y sus asesores Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa denunciaron al presidente Correa ante la Fiscalía por crímenes de lesa humanidad, asegurando que el mandatario ordenó a los militares rescatarlo a sangre y fuego de un hospital donde fue retenido por policías sublevados el 30 de septiembre de 2010.
Luego de que la Fiscalía considerara esa denuncia como «maliciosa y temeraria», el gobernante demandó a sus acusadores por injurias, cargo por el que fueron condenados en una decisión ratificada por la CNJ el pasado 14 de enero. Después de agotarse todas las instancias en el país suramericano, Jiménez y sus asesores se refugiaron en la amazónica comunidad de Sarayacu.
«Ojalá reflexionen de esta actitud audaz y peligrosa para el Estado. ¿Quién ha determinado que la comunidad de Sarayacu tiene supremacía moral sobre los derechos de los demás? Se creen por encima de la Ley de las cortes, buscan que el Estado reaccione a ver si hay muertos, violencia, para tener un pretexto para pedir que se caiga el gobierno», agregó.
El 30 de septiembre de 2010, cientos de policías se sublevaron por un supuesto reclamo salarial, llegando a agredir y retener a Correa en un hospital de Quito, de donde fue rescatado horas más tarde por soldados en medio de disparos contra su caravana.
La rebelión derivó en un intento de golpe de Estado por parte de grupos opositores, según una comisión civil que investigó los hechos. La ONU, por su parte, aseguró que ese día hubo un intento de desestabilización contra el gobierno de Correa, quien fue reelegido por amplia mayoría en 2013.
Jiménez se ha dado a conocer por polémicas declaraciones contra el gobernante socialista. En un debate en la Asamblea lamentó que ningún policía insurrecto se hubiera atrevido a cumplir el reto de Correa de dispararle durante un encendido discurso en el principal regimiento de Quito, adonde acudió para sofocar la protesta.

