Tribunal Mundial de la Juventud sentenció en Ecuador los crímenes del imperialismo

Quito.- (Andes).-La corte popular internacional de derechos humanos reunida en el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se desarrolla en Ecuador sentenció los crímenes cometidos directa e indirectamente por el imperialismo, en el presente y pasado, e instó a los pueblos a lograr que todos los actores materiales  de dichos actos sean juzgados y condenados a la reparación de los daños que ocasionaron.

Entre los crímenes constan las guerras, ocupaciones militares, matanzas, instigación, uso de armas de destrucción masiva, destrucción del medio ambiente y violación de derechos humanos. La corte popular resolvió que los casos denunciados evidencian los crímenes de Estados Unidos y sus cómplices,  los países de la OTAN, transgresiones demostradas en bloqueos financieros y  actos terroristas a través de organizaciones criminales.

“La Guerra y el  genocidio constituyen crímenes de lesa humanidad que son imprescriptibles y han violado los pactos y tratados internacionales incluyendo a los propios EE.UU. Los estados  deben promover su condena en todos los ámbito y el enjuiciamiento de los responsables, promoviendo así  la vigencia de los derechos humanos para garantizar la paz y la justicia internacional”, sostiene la sentencia.

Asimismo, exhorta a las autoridades de todas las naciones a declarar personas no gratas en sus países a los funcionarios de los estados agresores y a proclamar esta sentencia ética para alcanzar objetivos de justicia

Entre los crímenes que juzgó esta corte popular internacional constan los crímenes ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial y el imperialismo Alemán; la ocupación británica de las Islas Malvinas; el terrorismo de estado en Colombia y la  injerencia del gobierno de Estados Unidos en los asuntos internos del país suramericano­­­­­.; el narcotráfico en México como instrumento del imperialismo; la dictadura del capital en Estados Unidos; la desestabilización del proceso democrático en Venezuela; la violación a los derechos de las comunidades indígenas y originarias en Canadá; la agresión y bloqueo sobre Cuba; los crímenes de lesa humanidad en Guatemala y el desastre ocasionado por la petrolera Chevron en Ecuador.

Beinusz Izmukler, presidente este tribunal, señaló que a pesar de que este proceso no tiene fuerza para ejecutar las sentencias que dicta, es un recurso importante en la concientización de la esfera internacional y para potenciar la lucha de la juventud por cambiar las estructuras económicas y sociales de opresión que abarcan a casi todo el planeta. Sin embargo las actas de conclusión serán remitidas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un testimonio internacional.

Izmukler sostuvo que este proceso promueve la integración social y política en la región y el mundo a pesar de las diferencias territoriales .A su criterio estos encuentros generan lazos solidarios que ponen en evidencia que el imperio ya no puede hacer lo que quiere ni pisotear la soberanía y dignidad de los pueblos. “La unidad internacional es importante para enfrentar a un enemigo tan poderoso como el imperialismo norteamericano», consideró.

Durante el encuentro el Canciller ecuatoriano Ricardo Patiño señaló que América Latina tiene un largo historial de violaciones por parte de los imperios. “Cuántos desaparecidos dejaron en Brasil, Uruguay, Chile, Argentina. Cuánta sangre derramó el imperialismo que en muchas ocasiones contó con la complicidad de elites gobernantes”, dijo.

Patiño ejemplifico que el Central de Inteligencia de los Estados Unidos CIA apoyó económica y logísticamente el golpe de estado  al gobierno democrático de Salvador Allende en Chile y enfatizó que con estas artimañas y campañas de desestabilización el imperio pretende influir  en las naciones las políticas agresivas  disfrazadas de intervenciones humanitarias.

Asimismo afirmó que una nueva forma de agresión y dominación son los Centros de Controversia Internacional, en los que priman los intereses del capital y las transnacionales sobre la soberanía de los países en vías de desarrollo. “De toda crisis surgen oportunidades y esta es nuestra oportunidad para cambiar estructuras injustas de poder”, sostuvo

El Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes nació en 1947 por un trabajo coordinado de la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD) y la Unión Internacional de Estudiantes (UIE).

En el actual encuentro, cuarto que se realiza en América Latina después de los dos celebrados en Cuba (1978, 1997) y Venezuela (2005), participan alrededor de 10.000 jóvenes de las diferentes latitudes del mundo, quienes debaten temas políticos en torno a la lucha contra el imperialismo y su preparación para tomar el control de la política mundial.

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