Quito. (Pablo Sanmartín Rodríguez. S. R. Radio).- En un encuentro clave realizado el 25 de enero de 2026 en Quito, el gobierno de Ecuador y los Estados Unidos consolidaron un diálogo político y de seguridad bilateral con el objetivo de intensificar la cooperación estratégica para enfrentar amenazas transnacionales como el crimen organizado y el narcotráfico.
La reunión fue liderada por la Ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Gabriela Sommerfeld, junto con los ministros del Interior, John Reimberg, y de Defensa, Gian Carlo Loffredo, además del Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Henry Delgado. Por parte de Estados Unidos participó el Subsecretario Adjunto de Defensa Nacional, Joseph M. Humire, responsable de asuntos de seguridad para las Américas.
Durante el diálogo, las autoridades destacaron el firme compromiso de ambos países para consolidar relaciones basadas en el respeto mutuo y la cooperación integral. El Subsecretario Humire subrayó la importancia del papel de Ecuador como socio estratégico en la región para enfrentar retos comunes de seguridad.
El ministro Reimberg calificó el encuentro como “fundamental” y adelantó que esta cooperación permitirá llevar a cabo operaciones conjuntas contra las economías criminales, especialmente vinculadas al narcotráfico y la inseguridad fronteriza.
Por su parte, el ministro Loffredo enfatizó que la sólida historia de colaboración entre Ecuador y Estados Unidos en la lucha contra el crimen transnacional se reforzará con nuevos acuerdos operativos diseñados para hacer frente a amenazas complejas que trascienden fronteras.
El Jefe del Comando Conjunto, General Henry Delgado, señaló que la cooperación también mejorará las capacidades estratégicas y operativas de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, lo que será indispensable para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional.
Entre los principales ejes prioritarios de esta agenda binacional están la lucha contra el narcotráfico, la identificación de centros de acopio de drogas y el rastreo de rutas ilícitas tanto terrestres como marítimas en el océano Pacífico.
Este fortalecimiento del diálogo ocurre en un contexto regional de alta tensión y desafíos compartidos: mientras Ecuador enfrenta presiones por la cooperación en seguridad con países vecinos, se mantiene la agenda con Washington para coordinar mecanismos efectivos de control y respuesta ante redes criminales transnacionales.


