León XIV pide evangelizar con humildad sin imponer

Ciudad del Vaticano. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- En el inicio del Triduo Pascual, el León XIV presidió su primera Misa Crismal como Obispo de Roma en la Basílica de San Pedro, donde lanzó un llamado claro: evangelizar con humildad, sin imponer.

Ante miles de fieles congregados en la Ciudad del Vaticano, el Pontífice centró su homilía en la esencia de la misión cristiana, subrayando que esta no es individual ni aislada, sino profundamente comunitaria. “Es la misión de Cristo, en la que cada uno participa según su vocación, pero nunca sin los demás”, afirmó.

Durante la celebración, dirigida especialmente a obispos y presbíteros que renovaron sus promesas sacerdotales, León XIV recordó que están llamados a servir a un pueblo misionero, evitando cualquier ruptura de la comunión eclesial.

Desprendimiento: el inicio de la misión

El Papa explicó que el primer secreto de la misión cristiana es el desprendimiento, entendido como la capacidad de salir de la zona de confort. Inspirado en la vida de Jesucristo, señaló que toda misión comienza con un “vaciamiento” que permite renacer.

“El camino misionero exige reconciliarse con los propios orígenes y tener el valor de partir”, indicó, destacando que no hay crecimiento espiritual sin riesgo ni verdadera paz sin valentía.

Encuentro: evangelizar sin imponer

Como segundo eje, León XIV abordó la importancia del encuentro, advirtiendo sobre los peligros de transformar la misión en una lógica de dominio. En este sentido, fue enfático: el bien no puede surgir de la prepotencia.

El Pontífice insistió en que evangelizar no significa convencer o conquistar, sino acercarse con respeto, diálogo y sencillez. “Somos huéspedes”, afirmó, redefiniendo el papel de los misioneros como servidores que deben aprender también a dejarse acoger.

Rechazo: la prueba de la misión

Finalmente, el Papa abordó el tercer secreto: el rechazo. Reconoció que la misión cristiana implica enfrentar incomprensión y dificultades, pero llamó a no huir ante la adversidad, siguiendo el ejemplo de Cristo.

En este contexto, citó al arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero como modelo de fe y perseverancia, incluso en medio del sufrimiento.

Un mensaje de esperanza

En la conclusión de su homilía, León XIV exhortó a los fieles a renovar su compromiso misionero en un mundo marcado por la incertidumbre y el miedo. Invitó a superar el sentimiento de impotencia y a anunciar con valentía la fe cristiana.

“Dios nos envía a llevar el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”, expresó el Santo Padre, reafirmando que la misión auténtica se vive en unidad, humildad y esperanza.

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