Washington. (Lindon Sanmartín Rodríguez).- Washington advierte sobre posibles represalias si Bruselas amplía las medidas que priorizan a empresas europeas en el presupuesto comunitario, especialmente en el sector de Defensa.
Estados Unidos ha advertido a la Unión Europea sobre posibles represalias si Bruselas amplía las disposiciones de preferencia europea previstas en su presupuesto plurianual para 2028-2034.
La advertencia aparece en un documento enviado a legisladores de la UE y al que tuvo acceso Euronews. En él, Washington señala que estudiaría diferentes respuestas si las instituciones europeas profundizan las restricciones para empresas extranjeras en determinados fondos comunitarios.
Un presupuesto de 402.000 millones de euros
Los Estados miembros de la Unión Europea negocian actualmente el presupuesto de largo plazo correspondiente al periodo 2028-2034.
Dentro de la propuesta figura un fondo de aproximadamente 402.000 millones de euros destinado a impulsar la competitividad europea y favorecer la producción dentro del bloque de determinados bienes considerados estratégicos.
La iniciativa también contempla el sector de Defensa. La posibilidad de priorizar empresas europeas busca reforzar las capacidades industriales de la Unión y reducir determinadas dependencias externas.
Sin embargo, esta política podría limitar la participación de compañías de terceros países en proyectos financiados con recursos europeos.
Washington advierte sobre el Buy American
El documento estadounidense plantea que, si se amplían las medidas de preferencia europea en los fondos destinados a Defensa, Estados Unidos podría revisar las excepciones actualmente vigentes de su normativa Buy American.
Esta legislación establece que el Gobierno estadounidense debe otorgar preferencia a determinados productos fabricados en Estados Unidos en algunas contrataciones públicas.
En materia de Defensa existen excepciones y acuerdos que permiten la participación de empresas de determinados países europeos.
Según el documento citado por Euronews, Washington podría revisar esas disposiciones en relación con 19 de los 27 Estados miembros de la UE.
EE.UU. plantea fórmulas de cooperación
Estados Unidos también cuestiona que las medidas europeas puedan dificultar la asociación industrial y tecnológica entre ambas partes.
En ese contexto, Washington plantea que la Unión Europea considere fórmulas como “Made with Europe” o, específicamente para el sector de Defensa, “Made in NATO”.
La propuesta busca facilitar mecanismos que permitan la participación de empresas estadounidenses y de otros socios de la Alianza Atlántica en determinados proyectos europeos.
La Defensa vuelve a generar tensión comercial
El conflicto no es nuevo. Las diferencias entre Washington y Bruselas se intensificaron después de la creación, en 2025, del programa Security Action for Europe, orientado a fortalecer las capacidades de Defensa de los países europeos.
El programa incorporó mecanismos que favorecen la adquisición conjunta de armas y equipamiento dentro de Europa, una orientación que generó cuestionamientos entre países terceros interesados en mantener el acceso al mercado europeo.
Francia y la Comisión Europea también han impulsado el concepto de “Made in Europe” mediante distintas iniciativas destinadas a fortalecer la industria comunitaria.
Una relación transatlántica marcada por disputas
La discusión sobre la preferencia europea se suma a una relación comercial más compleja entre Estados Unidos y la Unión Europea.
Durante el segundo mandato de Donald Trump, Washington y Bruselas han mantenido diferencias relacionadas con aranceles, regulación digital, normas medioambientales y acceso a mercados públicos.
La Casa Blanca ha cuestionado algunas regulaciones europeas y las ha considerado barreras no arancelarias para las empresas estadounidenses.
Por su parte, la Comisión Europea había considerado que el acuerdo comercial alcanzado en julio de 2025 podía contribuir a estabilizar la relación económica transatlántica.
La nueva disputa sobre el presupuesto europeo introduce, sin embargo, otro elemento de tensión: el equilibrio entre el objetivo de la UE de fortalecer su propia industria estratégica y la necesidad de mantener la cooperación económica, tecnológica y de Defensa con Estados Unidos.
El punto de conflicto
El debate enfrenta dos objetivos: la búsqueda europea de mayor autonomía industrial y de Defensa y el interés estadounidense por mantener el acceso de sus empresas a los programas financiados por la Unión Europea.
La posición definitiva dependerá de las negociaciones sobre el presupuesto 2028-2034 y de las decisiones que adopten los Estados miembros y las instituciones comunitarias. Mientras tanto, Washington ya ha advertido que podría revisar sus propias reglas de contratación si las preferencias europeas se amplían.

