Ecuador. (Pablo Sanmartín Rodríguez).- Los hábitos de aprendizaje y el bienestar de los jóvenes en Ecuador están marcados por una creciente digitalización, altos niveles de autonomía y un optimismo sostenido frente al futuro, según revela el estudio “Reflejos de una generación: conociendo a los jóvenes de Ecuador”, desarrollado por Santillana y la Confederación Interamericana de Educación Católica.
La investigación, realizada entre marzo y junio de 2025, encuestó a 28.845 estudiantes de 19 países. En el caso ecuatoriano participaron 1.805 jóvenes pertenecientes a la Generación Z (15 a 18 años) y a la Generación Alpha (10 a 14 años), evidenciando la convivencia de ambas generaciones en las aulas, con una ligera mayoría de estudiantes Z (51,9%).
Aprendizaje digital y satisfacción escolar
El estudio muestra una transición progresiva hacia la autonomía durante la adolescencia, especialmente en el uso de herramientas digitales. Los estudiantes prefieren contenidos breves, claros y visuales, y recurren de forma habitual a recursos digitales para apoyar su aprendizaje.
El nivel de satisfacción escolar es alto, con una valoración promedio de 8,4 sobre 10. Las estudiantes mujeres reportan mayor satisfacción (8,8) que los hombres (8,2), aunque esta percepción positiva tiende a disminuir conforme aumenta la edad.
Inteligencia artificial: uso cotidiano y desafíos éticos
La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los jóvenes ecuatorianos, principalmente como una herramienta académica que les permite resolver tareas y optimizar el tiempo. No obstante, el estudio advierte que las principales preocupaciones no son técnicas, sino humanistas, como la posible pérdida del pensamiento crítico y de la autonomía personal.
Este uso intensivo ha impulsado una cultura de verificación, en la que los estudiantes aplican filtros y validan la información generada por la IA antes de utilizarla.
Nuevas formas de socialización y ocio
El entretenimiento digital individual y pasivo predomina entre los jóvenes, especialmente a través del consumo de contenidos breves y virales en redes sociales. Solo la mitad considera que la comunicación presencial es la mejor forma de interacción, prefiriendo los canales digitales por ser más rápidos y menos invasivos.
El ocio altamente digitalizado se asocia con una menor participación en actividades culturales, familiares y espirituales. Aun así, la presencialidad sigue siendo valorada como una experiencia educativa y relacional clave, por encima de modalidades híbridas o virtuales.
Bienestar socioemocional y espiritualidad
Aunque la mayoría de los estudiantes reporta emociones positivas frecuentes, el estudio identifica mayores niveles de cansancio y estrés, especialmente en la Generación Z, debido a la presión académica y la incertidumbre frente al futuro. El 51% afirmó sentirse muy feliz con frecuencia, mientras que solo un 3,8% indicó no sentirse feliz en ningún momento.
En cuanto a la espiritualidad, Ecuador presenta niveles superiores al promedio latinoamericano, aunque se observan cambios progresivos hacia una vivencia más flexible de la religiosidad juvenil, descrita como una “fe en transición”.
Mirada al futuro y retos para la academia
Uno de los hallazgos más alentadores es que el 82% de los jóvenes ecuatorianos se siente seguro de poder iniciar una carrera profesional a corto plazo. Sus principales preocupaciones se centran en la salud mental y física, así como en el empleo, reflejando generaciones pragmáticas y autónomas.
Para la academia, el estudio plantea desafíos claros: fortalecer el acompañamiento socioemocional, adaptar la didáctica al lenguaje digital sin perder rigor, integrar la inteligencia artificial con marcos éticos y reforzar el valor de la presencialidad como experiencia comunitaria. Todo ello implica diseñar estrategias de motivación diferenciadas, alineadas con los intereses y necesidades de cada estudiante.

